Carlota Corredera durante un programa de 'Sálvame'

'Mientras Carlota Corredera da lecciones, Sálvame la deja en evidencia'

El programa critica a Anabel Pantoja por su físico al tiempo que la presentadora gallega reivindica la libertad de la mujer de no seguir los cánones de belleza

De todos es sabido la defensa a ultranza que hace Carlota Corredera sobre el feminismo. La libertad de la mujer de hacer con su vida lo que desee sin ser cuestionada ni vilipendiada por ello es la premisa en la que la presentadora de 'Sálvame' se viene apoyando de un tiempo a esta parte. En el espacio 'Con M de Mujer', Carlota se explaya en su discurso feminista contando con el apoyo de Geles Hornedo sacando a la luz aquellas actitudes machistas en nuestra sociedad.

Hasta ahí todo bien. Un espacio correcto y necesario, si no fuera porque precisamente 'Sálvame' no es el lugar idóneo donde reivindicar el feminismo. Mientras la presentadora se desvive a diario en la lucha sobre el papel de la mujer y su libertad, desde el programa de las tardes de Telecinco no dudan en machacar a una de sus colaboradoras por su físico. Hablamos de Anabel Pantoja y cómo siempre ha sido señalada por sus kilos de más.

Atacada por su físico

¿Cuántas veces habrá estado Anabel Pantoja en el foco de las cámaras de 'Sálvame' por su físico? Incontables. Parece ser que la sobrina de Isabel Pantoja fuera la única en el mundo con unos kilos de más y es continuamente señalada por ello en el plató. Señalada por sus compañeros, por los directivos e incluso por aquellos presentadores que reivindican la libertad de cada uno de hacer con su físico lo que se quiera.

Aprovechando su ausencia en el programa, Paz Padilla dio paso a un vídeo donde se analizaba el cambio de físico de Anabel. La colaboradora, siempre se ha mostrado orgullosa de sus kilos, pero ha tomado la firme decisión de ponerse en manos de especialistas para llegar a tener una buena salud. Una idea no compartida por sus compañeros, especialmente por Paz Padilla que, antes de dar paso a un vídeo, cuestionó la decisión de la prima de Kiko Rivera de quitarse ocho litros de grasa.

«Otra decisión que ha tomado y que yo no entiendo. Se deja llevar por el perfil de 'tengo que ser guapa, fantástica, maravillosa' cuando luego por las redes dice 'me siento orgullosa de ser como soy'. No lo entiendo, incoherencia» opinaba la presentadora mientras daba paso al vídeo.

El vídeo de la vergüenza

Con un vídeo que se aleja mucho del ideal del feminismo, 'Sálvame' repasaba las imágenes de Anabel publicadas en Instagram donde se la puede ver en bikini. Cuestionando que haya tenido que pasar por quirófano hasta en tres ocasiones y que siga con esos kilos de más, la voz en off se salta a la torera que la propia colaboradora afirme que es «por constitución» y achaca su aumento de peso a que come demasiado.

«Y por constitución entiende 'mini Pantoja' meter por su cuerpo todo lo que se le antoja: 22 galletas al día, chocolatinas varias, y unas cenas a tope de sanas» enumera el vídeo. «No hay más que ver cómo ha vuelto la sobrinísima después de esa intervención a tope de complicada y dolorosa, con unas ganas muy locas de mantenerse en su peso actual» continúa con ironía mientras se muestran imágenes de Anabel comiendo en el plató.

La doble moral de 'Sálvame'

El vergonzoso vídeo contrasta con la firme defensa de la que hace gala Carlota Corredera. Llama poderosamente la atención que mientras que la gallega lucha por la liberta de la mujer a ser como quiera ser sin atender a estereotipos de belleza, en su programa se critique de esa manera a la sobrina de Isabel Pantoja.

Para más inri, hay que recordar que la propia Carlota escribió un libro para ayudar a la gente a perder peso y contaba su experiencia con la comida así como la dieta a la que se sometió. Con el tiempo, la presentadora experimentó el 'efecto rebote' y volvió a coger peso, pero de su caso nadie se hace eco en 'Sálvame'.

¿De qué sirve el espacio 'Con M de Mujer' si en 'Sálvame' son los primeros que no respetan a una compañera por su físico y hacen mofa de ello? Una hipocresía que salta a la vista y que desluce la lucha feminista de la que quieren apoderarse.