Kiko Matamoros en 'Sálvame'

Kiko Matamoros desvela su peor momento: No me sentía con ganas ni para salir de la cama

El colaborador ha contado el motivo por el que no está viendo la docu serie de Rocío Carrasco

Kiko Matamoros  ha sido uno de los colaboradores de  'Sálvame' que han mostrado una opinión más crítica con la docu serie de Rocío Carrasco. Seguramente por su amistad con Antonio David Flores ha querido mostrarle su lealtad hasta el último momento, incluso cuando no tenía pruebas para sacar la cara por él, costándole incluso el quedar mal ante sus compañeros. Matamoros sabe que se ha extralimitado y ayer lo vimos protagonizando una gran bronca con Jorge Javier Vázquez  cuando intentó blanquear la situación y restar peso al relato que lleva contando meses Carrasco a través de la docu serie  'Rocío. Contar la verdad para seguir viva'.

Vázquez llegó ayer a invitar a Matamoros a abandonar el plató e irse para su casa al considerar que no estaba siendo justo y que estaba defendiendo un extremo que no le favorecía y que lo dejaba en evidencia. De hecho, el catalán afirmó que lo que mejor sería es que el colaborador se fuese y que dejase de hacer el ridículo para añadir que lo hacía mucho más listo para caer en un posicionamiento tan escaso y falto de contenido y de coherencia. Hoy el tertuliano y el presentador han vuelto a coincidir en el plató y Jorge se ha disculpado con el colaborador haciendo broma para acabar recalando de nuevo en el asunto.

Matamoros hoy ha querido explicarse y ha señalado que no ha visto muchos de los episodios de la docu serie no por qué no quiera, sino porque hay episodios y vivencias que le remueven en su vida privada y que le resulta muy complicado verlo por el daño que esto le puede ocasionar internamente. El tertuliano afirma que aunque ahora está todo solucionado, hay que recordar que uno de sus hijos lo machacó públicamente en televisión durante muchos meses, diciendo cosas muy serias y que lo hundieron hasta extremos inconfesables.

A pesar de que Kiko intentaba mostrar un posado firme en esa época, ahora estamos descubriendo que quizás no lo pasó tan bien como intentó mostrar y que ese enfrontamiento con su hijo le costó la salud mental. Esta tarde ha admitido que cuando pasó todo eso lo pasó muy mal y que se encerró en su casa sin saber demasiado como actuar y seguir viviendo. Tanto era el extremo que Matamoros ha contado que no tenía fuerzas para salir de la cama y que no se atrevía ni a salir de su casa para comprar el pan.

No se pueden comparar las historias

Los espectadores ven claro que las dos historias no tienen punto de comparación y que mientras Rocío Carrasco ha estado callada durante veinte años para no perjudicar a sus hijos, Kiko Matamoros ha hecho todo lo contrario y ha participado en el negocio televisivo junto a su hijo con el que se iban increpando en los platós para seguir facturando y comercializando las miserias familiares que cada vez se complicaban más y que quedaban muy lejos de poder solucionarse.

De hecho, las diferencia de Matamoros con sus hijos tardaron mucho en solucionarse debido a como él los había expuesto en televisión, llegando a ponerlos por debajo de la que era su mujer Makoke y que además contribuía en enfrontar a padre e hijos de manera continuada, dejando más que expuesta la tensa relación que había y que ahora parece que se habría solucionado, aunque el colaborador ha confesado que con una de sus hijas aún no ha podido recuperar el vínculo y que lo da prácticamente por perdido al no encontrar ningún punto de unión que les pueda servir para encauzar el dolor del pasado y convertirlo en cariño.