Jorge Javier Vázquez con su madre

Jorge Javier confiesa quien es el verdadero amor de su vida por primera vez

El presentador ha relatado detalles de la relación tan especial que le une a su madre

Jorge Javier Vázquez ha vuelto de sus vacaciones de verano con las pilas cargadas y un muy buen aspecto, se podría decir que incluso rejuvenecido. El presentador ha disfrutado de sol, playa y relax, aunque en un reportaje para la revista ‘Lecturas’ reconoce que lo mejor del verano ha sido «volver a ver a mi madre». Y es que como en casa en ningún sitio.

Su madre, que ya cuenta con 80 años, tiene una relación muy especial con su hijo, tienen mucha confianza y sabe cómo cuidarle. Así ha relatado Jorge Javier los placeres sencillos de los que ha disfrutado junto a su madre en su última visita.

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«Le digo que por la mañana me apetece desayunar algo de dulce y, aparte de mis tostadas con tomate, aceite y pavo, me trae una ensaimada, un cruasán y un pastel de crema pastelera. A tomar por saco la dieta. En casa de mi madre, no pienso prestarle la más mínima atención. Ahora bien: que no venga luego diciéndome que no se me ocurra engordar».

 

Juntos ven 'First dates' o hablan de novios

Y es que durante unos días que ha pasado el presentador con su madre para apurar las vacaciones, han podido disfrutar de cosas tan sencillas como hablar tranquilamente o ver la televisión juntos: me encanta ver ‘First Dates’ con mi madre. Nos descojonamos», reconoce el presentador. En una de estas aprovecha para preguntar a su madre si quiere novio: «¿Yo? ¿A mis ochenta años? Quita, quita, qué pereza. Ahora que soy dueña de mí misma. Para que venga un tío que me diga que qué hago con la perra. Quita, quita», responde ella.

Su madre, también muy atrevida, no se anda con rositas e interroga a su vez al presentador: «¿No tienes ahora ninguno?», le pregunta ella refiriéndose a un ligue o un novio, a lo que él responde que no. «¿Y los chorbos?», le vuelve a insistir haciendo que el presentador se parta de risa: «Ni chorbos, mama, ni chorbos». Por último, su madre le da un buen consejo: «Tú, ten cuidado –sentencia– que los chorbos de veinte años solo van por la fama». Intentaré hacerle caso.

Todo esto, mientras su madre le agasajaba con un buen helado de vainilla con nueces de macadamia; desde luego, su madre le cuida como nadie.