MIguel Frigenti con los brazos cruzados posa en la calle

El descuido de Miguel Frigenti en Sálvame y que podría costarle la silla en el programa

El colaborador ha aprovechado cuando creía que no lo grababan para hacer algo que está totalmente prohibido

Miguel Frigenti ha acudido hoy a su puesto de trabajo en 'Sálvame' pero a diferencia del resto de días que lo hace desde las cuatro de la tarde, hoy el programa lo ha tenido en una sala de espera más de tres horas esperando a que llegase el momento para que entrara en el plató. La dirección del formato ha querido generar mucha expectativa con una de las informaciones que tendría en su poder el joven colaborador y por este motivo han querido mantenerlo desplazado hasta los últimos minutos de emisión, asegurándose así que los espectadores se quedaran pegados a Telecinco hasta que salgan los créditos finales.

Frigenti tiene en su poder unos datos vinculados a la relación que mantiene Tamara Falcó  con su novio y que presuntamente le habría sido infiel. Sin embargo a pesar de la importancia que pueden tener estos datos, el programa ha priorizado otros contenidos por delante de este y aprovechando que el programa ha situado al opinador en una sala con poca luz y muy relajado, este ha acabado cayendo en su propia trampa y ha hecho lo que nadie esperaba.

El colaborador ha caído rendido y se ha dormido en la salita de espera. En ese momento las cámaras han podido enfocarlo en directo y esa imagen se ha podido ver en casa y también en el plató. Sus compañeros no se creían para nada lo que estaban viendo, pero lejos de ser solamente un momento muy concreto, parece que el colaborador estaba teniendo un sueño muy profundo al que no quería renunciar por estar en televisión. Parece que a Frigenti no le interesaba para nada lo que se estaba planteando en su programa y por este motivo ha dejado que el sueño se apoderase de él y quedase totalmente fuera de juego.

Lo más sorprendente de todo ha sido que cuando Miguel se ha dado cuenta de que estaba siendo grabado, lejos de recomponerse y prestar atención al programa, ha vuelto a cerrar los ojos y con gestos de desprecio ha seguido durmiendo como si el programa no fuese con él. Esta actitud podría jugarle en contra y sus jefes podrían acabar tomando represalias contra él al considerar que no está cumpliendo con su trabajo, algo que sería totalmente comprensible, pues en cualquier otro trabajo el quedarse dormido podría ser un motivo suficiente como para ser expulsado y este, aunque sea televisión, no tendría que ser una excepción.

También es cierto que esta situación podría acabar desquiciando a cualquiera, pues desde las cuatro está esperando que le den paso y ya son prácticamente las ocho de la tarde y el colaborador sigue esperando su momento para contar unos datos, que viendo lo que tardan en darlos nos hacen creer que serán mucho menos importantes de lo que estan asegurando a lo largo de toda la tarde.

Ya hay precedentes en el programa

A pesar de lo espectacular que es el ver a una persona quedándose dormida en un programa de televisión, en 'Sálvame' ya existen precedentes y es habitual poder ver a Kiko Matamoros echando cabezadas en su puesto de trabajo y sin ningún miedo a ser pillado por las cámaras. Al principio sus compañeros se sorprendían cuando el tertuliano se quedaba dormido, pero ahora, es tanta la recurrencia de estas cabezadas que ya es habitual poder ver a Matamoros descansando profundamente sin hacer ningún tipo de caso a lo que estaba ocurriendo a su alrededor.

Sea como sea estas conductas quedan muy mal ante los espectadores que no entienden como el programa les permite desatender su trabajo para acabar quedándose dormido en cualquier parte.