Belén Esteban en un photocall junto a su expareja, Fran Álvarez

El día que Belén Esteban confesó la misma adicción que Kiko Matamoros

La 'princesa del pueblo' admitía su adicción a las drogas cuando estaba de plena actualidad

Ayer, 17 de diciembre, Kiko Matamoros se desnudaba en 'Sábado Deluxe' y confesaba ser cocainómano desde los 15 años. Sin embargo, antes de que el colaborador confesase su adicción a la cocaína ha habido otros precursores que aprovecharon el plató donde trabajaban para confesarse sobre este tema y una de esas personas ha sido Belén Esteban.

Aunque ahora asegura que la noche de su confesión «no venía con la idea de contarlo», lo cierto es que la de San Blas habló, y mucho, sobre su adicción a las drogas. Una adicción que pese a ser conocida por todos, nadie era capaz de verbalizar tal y como lo hizo ella tanto en un plató de televisión como en su libro autobiográfico, 'Ambiciones y reflexiones'.

El infierno de Belén Esteban con las drogas

A pesar de que hace muchos años de esto, lo cierto es que Belén Esteban ha vivido un auténtico infierno durante su matrimonio con el que ahora ex su marido, Fran Álvarez. En su libro, la colaboradora comenzaba asegurando que «hubo un tiempo en que solo pensaba si mañana tendría para ponerme. En este mundo hay mucha droga, te la ofrecen por todos lados».

Belén Esteban se mostraba más sincera que nunca y revelaba que había acabado «tumbada en un sillón todo el día sin ganas de nada. Las únicas ganas que tenía eran de ponerme más». «¿Qué vale una pastilla?, ¿tres euros? Así se engancha a muchos jóvenes. Son gentuza". A este respecto sostuvo que "yo tengo miedo a salir porque la droga está por todos lados y sé que voy a casa de personas que tienen gramos hasta debajo del cenicero y que me van a ofrecer... en mi mano está decir que no», confesaba hace ya casi una década.

A pesar de que se encontraba de plena actualidad, Belén Esteban no era feliz e intentaba cubrir sus insatisfacciones con sustancias ilegales. Tanto es así, que llegó incluso a ir drogada al trabajo. «En '¡Más que baile!' me metía antes de salir. ¡Eso es una barbaridad!», confesaba una vez superada su adicción.

El momento en el que Paolo Vasile dijo basta

Sin embargo, el punto de inflexión lo ha marcado Paolo Vasile, dueño de Mediaset. Después de que la colaboradora protagonizase un sonado altercado con uno de sus compañeros, el italiano dijo «hasta aquí hemos llegado», conocedor de las adicciones de su empleada. Fue entonces, cuando los directivos de La Fábrica de la Tele, productora de 'Sálvame', le dijeron a Toño Sanchís que se la llevasen de ahí o no volvía más.

«Va a tener que ser la familia la que tome decisiones, en contra de lo que quiera ella porque no está para decidir», aseguraba Jorge Javier conocedor de que el estado de la colaboradora no era el adecuado para ponerse ante una cámara de televisión. Por su parte, Ana Rosa Quintana le brindaba todo su apoyo a la de San Blas: «Tiene que ingresar en un centro mucho tiempo para desintoxicarse. Yo me presto personalmente para lo que necesite».

Fue entonces cuando los directivos de La Fábrica de la Tele y los amigos y familiares de la colaboradora se reunieron para llevar a la ex de Jesulín a un centro de desintoxicación. Tras medio año sin pisar un plató de televisión, la joven reaparecía en el programa más fuerte que nunca y con una fuerza de voluntad más que admirable.

Con un examen toxicológico negativo debajo del brazo, Belén Esteban se sentaba en el plató de 'Sálvame' y confesaba que «cuando venía a trabajar a Sálvame venía con mucho miedo. No sabía lo que me iba a encontrar. Quería tapar los problemas de casa y mentía. Tenía una depresión muy grande. Lloraba todos los días. Ahora mismo tengo adicción a  la vida, a mi familia, a mi hija, a mis amigos»

«Tengo una niña de 13 años preciosa y mi hija no tiene que cuidar de mí, tengo que cuidar yo de ella. Tengo una hija que me da la vida», confesaba entre lágrimas. Finalmente, y muy arrepentida por su adicción, la colaboradora pedía perdón a todos esos compañeros a los que había faltado el respeto, y decepcionado, en muchas ocasiones.

«Yo no hago las cosas con maldad. Les pediría que si por favor me pueden dar una oportunidad. Me daría mucha alegría que mis compañeros volvieran a confiar en mí», pedía la de San Blas.

Sin duda, la voluntad y el apoyo de sus seres queridos han sido clave para conseguir salir del infierno de las drogas. Un infierno que ahora la colaboradora recuerda muy lejano.