ÚLTIMA HORA

Pedro Sánchez abandona rueda de prensa por amenza militar
Un hombre sujeta la mano de una mujer en la cama del hospital

La vacuna contra el cáncer es segura y muestra potenciales beneficios

Los ensayos en fase 1 han demostrado que es segura y que tiene beneficios potenciales para evitar su replicación

Cada año se diagnostican en España cerca de 277.000 nuevos casos de cáncer. Unos 300 mueren todos los días debido a esta patología. La esperanza de estos pacientes se limita por ahora a los tratamientos que ya conocemos, pero una investigación a nivel mundial acerca cada vez más la posibilidad de impedir la replicación de los tumores.

Investigadores del Hospital Mount Sinai de Nueva York han desarrollado una vacuna contra el cáncer, y según los primeros resultados es segura y tiene beneficios potenciales. De momento se ha probado con éxito en pacientes de cáncer de pulmón y vejiga.

Los investigadores han presentado los resultados del ensayo clínico en la Reunión Anual 2021 de la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer (AACR). Thomas Marron, responsable de los ensayos, ha explicado que «las vacunas contra el cáncer suelen combinar objetivos específicos del tumor que el sistema inmunitario puede aprender a reconocer y atacar para prevenir la reaparición del cáncer».

Se trata de un salto de calidad importante en este tipo de tratamientos, ya que «aunque la inmunoterapia ha revolucionado el tratamiento del cáncer, la gran mayoría de los pacientes no experimentan una respuesta clínica significativa». En cambio, la vacuna «prepara al sistema inmunitario para maximizar la eficacia».

El doctor Marron ha liderado un equipo de científicos que ha trabajado muy duro para lograr una vacuna personalizada contra el cáncer. Su tarea ha consistido en secuenciar el ADN del tumor e identificar el objetivo específico del tumor del paciente para ver si la vacuna puede ayudar al sistema inmunitario a reconocerlo y atacarlo.

Lo han hecho gracias a una tecnología computacional llamada OpenVax, que ha permitido identificar y priorizar el material inmunológico y genético necesario, sintetizarlo e incorporarlo a la vacuna. Gracias a esta vacuna, el sistema inmunitario podrá identificar las alteraciones que provocan la reaparición del cáncer, y contrarrestarlas.

En la fase de ensayos se ha probado con pacientes de cáncer de pulmón y vejiga, dos de los que más probabilidades tienen de recaídas. Tras el tratamiento oncológico ordinario como cirugía o trasplante de médula, los pacientes recibieron diez dosis de la vacuna durante un periodo de seis meses. En paralelo se les administró un adyuvante para estimular el sistema inmunológico y hacerla más efectiva. 

Resultados prometedores en la fase 1

Hasta hace poco, la investigación de la vacuna contra el cáncer se centraba en pacientes con cáncer avanzado o con metástasis. Pero la evidencia científica ha demostrado que los tratamientos inmunológicos son más eficaces en cánceres poco extendidos, y por ello se ha desarrollado una vacuna que se administra después del tratamiento ordinario, cuando hay una presencia residual del cáncer.

Esto abre las vías hacia una vacuna contra el cáncer segura y personalizada que se podría utilizar con una serie de tumores específicos. Los resultados del ensayo son prometedores. Trece pacientes recibieron la vacuna, diez de los cuales con tumores sólidos y tres con cáncer de médula ósea. Después de 880 días (dos años y medio), cuatro pacientes seguían sin evidencias de cáncer, cuatro estaban en tratamiento posterior y cuatro habían fallecido. Uno decidió no continuar con el ensayo.

El objetivo de la primera fase de ensayos es ver si la vacuna es segura, y de momento los resultados son satisfactorios ya que la vacuna fue bien tolerada, y sólo un tercio de los pacientes tuvieron efectos adversos leves. El siguiente paso será demostrar la eficacia, aunque las primeras evidencias muestran beneficios potenciales. Uno de los pacientes mostró una respuesta inmunitaria de la vacuna y otros dos experimentaron una buena respuesta a los tratamientos inmunológicos posteriores.

Se trata sin duda de buenas noticias que animan a los investigadores a seguir trabajando para perfeccionar la vacuna y avanzar en los ensayos clínicos. Si los ensayos avanzan a buen paso la vacuna podría ver la luz pronto, y supondría una terapia muy útil para los pacientes que son sometidos a una intervención quirúrgica o un transplante.