Un Sinterklaas montado a caballo

Tragedia en un asilo de Bélgica: 18 fallecidos en la visita de un Papá Noel contagiado

Muchas personas no llevaban mascarilla en esos momentos

Se viene repitiendo desde el inicio de la pandemia que las residencias de ancianos se han convertido en el lugar donde el coronavirus puede ser más peligroso y dejar a su paso un mayor rastro de fallecimientos. Son muchos los países que vivieron esa situación en la primera ola y es por eso que se ha venido insistiendo, en que si hay un sitio donde no se puede bajar la guardia, es precisamente en ellas. 

Pero aun así, la llegada de una fechas tan señaladas como son las fiestas navideñas no ha podido evitar que produzcan algunos brotes que se podrían haber evitado y con consecuencias dramáticas. Y si no que se lo digan a los vecinos de una pequeña localidad de Bélgica que vieron como la visita de su particular Papá Noel, Sinterklaas o San Nicolás como es conocido en el país del norte de Europa, que estaba contagiado producía una auténtica tragedia en una residencia: 18 fallecidos a causa del coronavirus de las 150 personas que cogieron el virus. 

Todo se remonta al pasado 4 de diciembre. Fue entonces cuando se produjo la visita de este personaje navideño a la residencia de ancianos. Es habitual que se produzcan estas celebraciones por esos días, pues a diferencias de en España, allí la fiesta de San Nicolás y cuando este reparte los regalos es el 6 de diciembre. 

Como decíamos los hechos tuvieron lugar a principios de diciembre en la residencia Hemelrijck  de la localidad de Mol, de unos 37.000 habitantes. La persona que acudió disfrazada a dar una alegría a los ancianos, tras meses de aislamientos, fue precisamente uno de los hijos de los residentes. Pero seguramente no esperaba que con su buena intención pudiera acabar provocando tal terrible brote de coronavirus. Para él era una cita más en las tareas de voluntariado que solía hacer en el centro. 

El hombre fue a visitarlos con el disfraz típico de Sinterklaas: una túnica y sombreros rojos, una barba blanca y el bastón que caracteriza al santo. Y él llevaba su perspectiva mascarilla, pero no así algunas de las personas que se encontraban en el lugar, como se puede ver en las imágenes que se difundieron en los medios del país. El hombre había ido a la residencia sin ningún síntoma, pero ya estaba contagiado y habría transmitido el virus a los ancianos y a los trabajadores. 

Duras críticas de las autoridades y los expertos sanitarios

Fuentes de la alcaldía de la población confirmaban a la prensa belga que dentro de la residencia habría habido 121 positivos entre los residentes y 36 entre los trabajadores. Al menos 97 de estos se habrían contagiado por culpa de este Papa Noel, pero se han detectado al menos otras 3 cepas que habrían producido unos 10 casos cada una. Así están analizando cuáles son los que han provocado hasta 18 muertes dentro de la residencia. 

Como era esperable, esta celebración ha sido duramente criticada en Bélgica por sus duras consecuencias. Uno de los virólogos más respetados en el país, Marc Van Ranst, de la Universidad de Lovaina, explicaba en la cadena pública RVT que aunque el hombre estuviera asintomático «organizar un evento en Sinterklaas fue, en retrospectiva, una idea estúpida». Este aseguraba que es un buen ejemplo de lo contagioso que puede ser este virus y de la necesidad de tomar medidas como la ventilación o la distancia. 

También fueron muy duras las palabras que le dedicó la gobernadora de la región de Amberes, Cathy Berx. «Esa celebración de Sinterklaas probablemente se describirá en la literatura científica profesional como un ejemplo de todo lo que puede salir mal», decía lamentado su celebración.