Fotografia de un hospital saturado de enfermos de coronavirus

Lo que diferencia la tercera ola de la segunda en España y que preocupa a los médicos

Los sanitarios temen un colapso hospitalario las próximas semanas porque la tercera ola crece más rápido que la segunda

El temporal Filomena está acaparando todos los titulares de las portadas y deja en un segundo plano la gravedad de la situación epidemiológica en España, que empeora rápidamente. De hecho, los especialistas señalan que esta es la gran diferencia entre la segunda y la tercera oleada: su mayor ritmo de crecimiento.

A diferencia de la segunda ola, en la tercera se mezclan varios elementos que explican el vertiginoso ritmo de crecimiento de los contagios. Los ingresos por Covid no dejan de crecer y los médicos de forma unánime un confinamiento domiciliario duro y corto.

Los expertos y los sanitarios llevaban semanas avisando de lo que podía pasar en Navidad, y los peores pronósticos se han cumplido. La relajación de las fiestas y la llegada del frío han disparado los contagios, y además la nueva variante más contagiosa del coronavirus, cada vez más extendida, amenaza con complicarlo todo aún más.

Sanidad ya no esconde la gravedad de la situación en España. El ministro, Salvador Illa, ha advertido que vienen semanas muy duras, aunque el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), Fernando Simón, descarta un confinamiento domiciliario y asegura que la tercera ola es por ahora menor que la primera y la segunda.

Pero los expertos tienen una visión diferente, porque según el catedrático de Salud Pública, Ildefonso Hernández, «los niveles de letalidad son menores, pero si la situación actual alcanza gran magnitud podría tener repercusiones graves». De hecho, en algunos centros ya se están desconvocando citas de otras patologías, a lo que hay que sumar el agotamiento físico y mental del personal sanitario.

Las consecuencias de todo eso son terribles. Porque según el Instituto de Salud Carlos III, el exceso de mortalidad en España durante el 2020 fue de 70.703 personas, el 63% de ellos en la primera ola. Pero no todas esas muertes son achacables al coronavirus, ya que se suman los fallecidos por cáncer, infartos y otras patologías que no han recibido el tratamiento adecuado debido al colapso de la sanidad pública.

Desde la Asociación Madrileña de Salud Pública aseguran que no tiene sentido comparar la tercera ola con la primera, ya que al principio apenas se hacían pruebas y había mucha transmisión comunitaria que no se podía conocer. Por eso hubo una avalancha de casos que saturaron rápidamente los hospitales.

Ahora existen unos protocolos más definidos y la sanidad pública está más preparada para absorber el repunte de casos. La tercera ola se parece más a la segunda, cuando ya estaban en macha estas mejoras en la detección y el rastreo de los casos, y los protocolos de atención a los pacientes Covid-19. En todo caso, también han persistido las carencias en la atención primaria y otros errores que se han venido repitiendo y que explican que volvamos a estar a las puertas de un nuevo colapso hospitalario.

Mayor índice de reproducción

Con los números en la mano, en el pico de la segunda ola se llegó a una incidencia de 529,43 casos. La incidencia actual en la tercera ola es de 454,22, pero se ha tardado mucho menos en llegar ahí y, teniendo en cuenta que no se ha llegado aún al pico, la situación reviste una mayor gravedad. 

Pero lo que más preocupa es que en la tercera ola, el índice de reproducción es mayor que en la segunda. El 23 de noviembre estaba por debajo de 1, mientras que ahora ya está por encima. Eso significa que una persona contagia a más personas que hace dos meses, y que por lo tanto el virus está circulando más rápidamente. 

Según los datos, el número reproductivo está en 1,12, un número bastante alto que los médicos temen que pueda dispararse aún más si la variante británica se convierte en dominante en España. Hasta ahora, Sanidad ha detectado unos 70 casos, pero muchos pasan desapercibidos. En Reino Unido, esta cepa ha tardado dos meses en ser mayoritaria. Si en España se cumplen los mismos plazos, esto sucederá a finales de febrero.

Mientras tanto, los últimos datos de Sanidad extienden la preocupación: 408 muertos en las últimas 24 horas, la peor cifra desde el 1 de diciembre, y 25.438 contagiados, un número que no se veía desde el 4 de noviembre. Pero también preocupan mucho los datos de la presión en los centros sanitarios: en las últimas 24 horas han ingresado 173 nuevos pacientes, el número más alto desde el pico de la segunda ola, cuando fueron hospitalizados 188 personas en un día. Por eso es temible que en los próximos días aumenten los fallecidos.

Solo ven una solución

Ante esta realidad, los médicos tienen claro que hay que adoptar medidas más duras y reforzar las ya existentes. Hernandez asegura que «si se prohíben determinadas actividades, reuniones o desplazamientos, cabría compromisos de vigilancia y cumplimiento, y echo en falta esas garantías de cumplimiento que evitarían medidas drásticas como el confinamiento».

En ese sentido, los especialistas apuntan que el confinamiento domiciliario reduciría la presión en los hospitales pero también la circulación del virus. Lo ideal, dicen, sería alcanzar la incidencia lograda el 20 de junio de 2020, con 8,09 casos por cada 100.000 habitantes en 14 días. Sin embargo, para conseguirlo hacer falta tomar medidas dolorosas que, a fecha de hoy, el Gobierno no está dispuesto a asumir. Como dijo el ministro, «vienen semanas muy duras».