Segunda ola: La cifra a la que puede llegar España en un mes

El aumento de los contagios del 60% en el último mes anuncia que superaremos el millón de contagios en noviembre

Varios peatones pasean por las calles de Barcelona
El relajamiento tras el fin del estado de alarma ha llevado a un aumento de los contagios | EFE

A punto de llegar a los 800.000 casos y con más de 32.000 fallecidos por la pandemia del nuevo coronavirus, toda España se pregunta ahora qué alcance tendrá la segunda ola. Algunos confían en que se pueda doblegar pronto la curva, pero el ritmo de crecimiento de los últimos meses dice que llegaremos al millón de contagios en noviembre.

Es una cifra preocupante porque significa que el 2% de la población española habrá pasado la enfermedad, pero sobre todo será el indicador de lo que muchos expertos vienen avisando: la segunda ola será más larga y duradera que la primera.

Aunque Sanidad se resistía a hablar de la segunda ola, ya no hay duda de que estamos de lleno en ella y ahora ha cambiado el discurso. «Quedan semanas muy duras por delante», reconocía el ministro, Salvador Illa. «Tenemos un nivel de transmisión en España que en absoluto es deseable», advertía Fernando Simón. Los números fríos no engañan: más de 306.000 nuevos casos en septiembre, y un exceso de mortalidad del 10%.

Los expertos coinciden en que vamos hacia una pandemia larga que superará el año y medio y puede incluso llegar hasta los dos años. En este escenario, la segunda ola que se esperaba en otoño, en España se ha adelantado al verano, y la explicación más plausible es que hubo una excesiva relajación con el levantamiento del estado de alarma.

El triunfalismo del presidente Pedro Sánchez con aquel «hemos vencido al virus» el 4 de julio se desvaneció rápidamente con la rápida propagación de los primeros rebrotes que, en algunos casos, adquirieron dimensiones preocupante como en Huesca o en Lérida. En julio los contagios se multiplicaron por ocho y lejos de aplanar la curva, se mantuvo al alza.

Por entonces, no eran pocas las voces que decían incluso que era un aumento de los contagios tolerables, pero otros avisaban del riesgo que corría España y más con el fin de las vacaciones y el inicio del curso escolar en el horizonte. Durante aquellos días de incertidumbre los médicos lamentaban que se hubiera perdido tanto tiempo y predecían lo que ahora está pasando.

Ya no hay ninguna duda de que no se tomaron medidas contundentes. Falló la detección, el rastreo de los casos y las cuarentenas efectivas, y muchas veces las pruebas PCR, aunque más numerosas que antes, eran insuficientes. Un dato radiografiaba la realidad: en España se hacían menos test que en otros países de Europa y tenía más contagios.

La situación explotó en los primeros días de septiembre y se ha complicado en cuestión de días con Madrid, otra vez, como epicentro. Todos los esfuerzos se centran ahora en doblegar la curva de contagios, pero las medidas que se han tomado ahora, como la de cerrar las ciudades de más de 100.000 habitantes con más de 500 nuevos casos en las últimas dos semanas, tardarán unas semanas en surgir efecto.

Ritmo de crecimiento

En el trasfondo está el caos político. El fracaso de la cogobernanza que pretendía el Gobierno se reflejó primero en una descoordinación de las medidas tomadas por las comunidades autónomas para frenar los rebrotes, para luego estallar en el conflicto que enfrenta al gobierno central con el de la comunidad de Madrid, con resultados fatales.

La incapacidad de los políticos para responder de forma contundente a la pandemia han tenido como resultado varias cartas de los científicos pidiendo un comité independiente para revisar errores y mejorar la eficiencia. La mayoría de ellos coinciden en que vamos tarde, porque se ha perdido la oportunidad de avanzar en el control y la vigilancia del virus en julio y agosto.

Ahora estamos viviendo lo que algunos llaman un marzo a cámara lenta. De los 288.522 casos de julio se pasó a los 462.858 de agosto y a 769.188 en septiembre. El incremento de test, casi 9,3 millones, va acompañado de un aumento de la detección de positivos en un 11%. 

En total el crecimiento ha sido de más de un 60% con respecto al mes anterior, y el aumento indudable de la transmisión apunta que en noviembre llegaremos al millón de contagios. Ahora una de las claves será si en otoño e inviernos el virus dejará de afectar a los asintomáticos jóvenes para volver a contagiar a los mayores. Entonces, el problema será mucho mayor.

De cara al futuro, uno de los expertos de cabecera en España, Alberto García-Basteiro, da la clave: «Tal vez debamos esperar un comportamiento de olas más pequeñas, más suaves pero sucesivas hasta que haya medidas preventivas nuevas, como una vacuna, o se alcance un dintel de inmunidad de grupo».


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