Sanitarios con ropa anti-covid empujando una camilla

Sara, enfermera con sus padres y abuela contagiados: 'El egoísmo da ahora sus frutos'

Una sanitaria de Ferrol relata cómo ha vivido el contagio de Covid de tres familiares directos

Sara Pérez, una enfermera de Ferrol con tres familiares directos contagiados por Covid, quiere concienciar a la población y pide a la gente sea responsable, en unas publicaciones que ha realizado en sus redes sociales. Sara escribe estás publicaciones «por desahogo personal o quizá por el cansancio. Necesito hablar», confesó, aunque confiesa que no es habitual que cuente «cosas personales» de forma pública.

Su relato empezó el 23 de noviembre, una «pesadilla» cuando su abuela ingresó solo unas «horas después de confirmarse el positivo por Covid-19». Sara asegura que «la mantuvo más de tres semanas ingresada. A sus 88 años, estuvo sola, sin que tuviésemos opción de acompañarla y con mucha dificultad para respirar los primeros días; nos hizo temer lo peor». Pese a todo, pocos días más tarde los médicos vieron que «mejoraba poco a poco».

La madre de Sara ingresó un mes más tarde que su abuela

El segundo 'palo' para Sara fue cuando su madre, con síntomas de «fiebre, cefalea y anosmia (pérdida del olfato)», ingresó una semana después de su abuela. «Al principio bastaba con unas gafas de oxígeno. Luego pasamos a la mascarilla, pero no llegaba; y subimos los litros de oxígeno», relata. Pese a lo difícil de la situación, explica que fue una «suerte poder acompañarla mientras le hacían un TAC pulmonar la mañana del 3 de diciembre».

Sara afirma que «lo único que pude hacer es cogerle la mano e intentar transmitirle la tranquilidad de la que yo también carecía». Nunca olvidará a su madre aquel día, «su miedo al ser ingresada en UCI. Las primeras medidas fracasan y hay que intubarla esa misma noche. Se confirma, cómo no, la puta neumonía bilateral por Covid».

Desde ese momento, «una llamada diaria de la UCI» para conocer su evolución. Sara creía en cualquier noticia positiva que le ofreciese «una mínima esperanza», porque su madre estaba ya en fase aguda. Hubo que ponerla «boca abajo», ya que uno de los pulmones colapsó y no ventilaba bien.

Su padre, el tercer positivo por Covid-19

El drama de Sara prosiguió y vio como su padre era «positivo». Él presentó «síntomas leves», pero a Sara le pasaba factura: «Mi abuela ingresada, mi madre en la UCI y mi padre positivo y solo en casa. ¿Quién puede estar tranquilo?». Su padre fue el que mejor pasó el Covid, pero le dijo que había preparado «una bolsa con lo indispensable para ir al hospital por si acaso». La enfermera agradeció que su madre estuviese «sedada, ajena a todo».

Sara tenía «impotencia, miedo y angustia». Contó con el apoyo de su pareja, allegados y encontró un respiro cuando le confirmaron que su madre iba a mejor a pesar de haber sufrido una «pérdida brutal de masa muscular». A día de hoy, su madre está despierta y remonta su situación.

«La pérdida brutal de masa muscular que sufren los pacientes graves en UCI, como mi madre, hace imposible que puedan hacer algo tan simple como agarrarte la mano», cuenta. Sobre lo que ha pasado estas fiestas navideñas, Sara habla así: «Estas Navidades muchos habéis hecho lo que habéis querido, donde habéis querido y con quien os ha dado la gana», dice Sara.

La enfermera finaliza su historia afirmando que «esa falta total de respeto y ese egoísmo empieza a dar sus frutos. Muchos lo vivirán como una simple gripe, como fue el caso de mi padre. Otros correrán la suerte de mi madre, de mi abuela o de una servidora, que aún intentando siempre proteger a su familia privándose de verla, ha tenido que ver impotente cómo el Covid nos arrasaba», sentencia.

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