Un sanitario con un vial de la vacuna de AstraZeneca en una mano

La idea de Sanidad con los españoles que recibieron la primera dosis de AstraZeneca

El Ministerio de Sanidad deberá decidir si se inyecta a la población la segunda dosis

El hecho de que la pandemia obligue a tomar decisiones sobre la marcha, tiene en ocasiones algunas consecuencias que no se podían delimitar o prever en un primer momento. Una de ellas es la determinación de administrar o no una segunda dosis de la vacuna creada por AstraZeneca a los dos millones de trabajadores esenciales que se quedaron sin ella tras los casos de trombos que se han reportado en numerosos países. La situación ha llegado a tal polarización entre expertos sanitarios por un lado, y los miembros del Gobierno por otro, que la tensión es palpable y cualquiera que sea la resolución que se tome parece que dejará descontentos.

Esta polémica abierta tiene como principales argumentos la solución de mezclarla con otro suero y aquellos que lo hagan serán tratados en cierta medida como sujetos de estudio. La situación ha provocado que la tensión aumente en las últimas horas previas a que Sanidad anuncie qué hacer con la inyección a los policías, profesores, militares o bomberos. Y es aquí donde la iniciativa del ministerio se sitúa en el centro, más aún si cabe tras el estudio de  'Combivacs' sobre los beneficios y riesgos de inocular Pfizer como segundo pinchazo de AstraZeneca.

Carolina Darias se enfrenta a los resultados del estudio mencionado con los suyos propios, aquellos que ha recogido del instituto Carlos III para tratar de frenar las ansias de los técnicos de repetir con AstraZeneca. Según han confirmado algunas personas cercanas a la delegación gubernamental, como ya hizo el de la Universidad de Oxford, verificaría la utilización de ambas mezclas no causa efectos secundarios de gravedad en la ciudadanía.

Las consecuencias para la población

Como ocurre con la mayoría de estas situaciones se produce una situación de conflicto, y es que las patologías derivadas de la mezcla entre los 600 voluntarios no han pasado de leves o moderados en ninguno de los informes. Este reporte avala el argumento de los responsables sanitarios que no pretenden tener que redirigir estos lotes a otros países por el rechazo que provoca en el pueblo.

En la opinión de los técnicos de la Ponencia de Vacunas y de la Comisión de Salud Pública, que tendrán otra reunión hoy mismo quieren repetir con el segundo pinchazo lo antes posible. La recomendación de este gremio es que se haga al menos para los trabajadores entre 40 y 60 años, que son la gran mayoría de los dos millones que se quedaron sin la segunda dosis.

Los especialistas de Sanidad no querían que se continuara con el proceso de vacunación a pesar de las recomendaciones de 'Combivacs' que el ministerio ha usado para posponer todo. Desde que se generó la polémica siguieron las directrices de la Agencia Europea del Medicamento, EMA, para no mezclar substancias y respetar los plazos fijados por el laboratorio para la segunda dosis. Este periodo, según Sanidad, ha obligado a que todas las comunidades hayan paralizado sus procesos de prevención, por las dudas de la segunda dosis.

El asunto se desatasca

El grado de tensión vivido es tal para Carolina Darias que en su mano está el poder de mover esas dos millones de dosis que esperan en la recámara. Murcia, Asturias, Madrid, Andalucía, Cataluña o Galicia insisten en administrar la segunda inyección. Madrid, incluso ha llegado a amenazar con desobedecer a Sanidad.

Darias y el resto de miembros del gobierno siempre se habían ceñido a las indicaciones de la EMA, pero en esta ocasión no solo han hecho caso omiso al regulador si no que también han pasado de los técnicos de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Nunca en toda la pandemia se había producido un choque de opiniones de esta magnitud entre ambos órganos sociales.