El Ministro Salvador Illa hablando en público con las banderas de Cataluña, España y Europa de fondo

Salvador Illa aprovecha la Navidad para reconocerlo todo

El ministro de Sanidad ha hecho balance del duro año de pandemia vivido

Las Navidades son para disfrutarlas y, muchas veces, para hacer balance del año que se termina. Esta vez, si miramos atrás, desde luego, vemos dureza en prácticamente cada mes de este 2020. La pandemia del coronavirus ha removido España y el mundo entero, obligándonos a adaptarnos a una nueva situación, totalmente desconcertante para todos, además de hacer frente todos al gran miedo de perder la salud, y sufriendo muchas familias la pérdida de los suyas por culpa del virus.

Salvador Illa, ministro de Sanidad, también ha aprovechado esta vez para hacer balance de la gestión de la crisis sanitaria. Tras casi un año al cargo, Illa no ha desaprovechado la ocasión para hacer autocrítica y reconocer que, por supuesto, se han cometido errores. El ministro ha calificado la pandemia de «terrible» pero, aun con los complicados momentos vividos, Illa asegura que volvería a ponerse al frente de Sanidad si pudiera volver atrás. «No me arrepiento», asegura en una entrevista con Efe. 

Además, deja claro que lo ha hecho «lo mejor que ha podido». Tras casi un año entero tomando decisiones frente a la Covid, Illa ya piensa además en los proyectos que le deparan en 2021 frente al departamento que dirige des del 13 de enero, para llevar a cabo cuando el coronavirus deje de acaparar un poco todas las atenciones.

En cuanto a la relación que Sanidad ha mantenido con las comunidades autónomas, Illa asegura que no ha querido entrar en mantener disputas con ninguna comunidad autónoma, aunque, en alguna ocasión, dice, alguna lo habría intentado. «Mi beligerancia se centra únicamente contra el virus. Lo demás, ni un minuto». 

«Hay quien lleva interesado desde el primer día, más que en combatir el virus, en combatir al Gobierno; allá ellos. Nosotros queremos hacer una evaluación constructiva, serena, pausada y que nos dé pautas de actuación de cara al futuro», añade el ministro sobre las críticas.

«Todo el mundo llegó tarde, también España»

Está claro que el virus llevó de repente sorprendiendo a todos, también a las autoridades, que se vieron obligadas a tomar medidas según como evolucionaba la pandemia y la información que poco a poco llegada del sector científico, pero muchas veces sin saber hacia dónde iba la pandemia e incluso teniendo que hacer marcha atrás en ocasiones. 

Illa recuerda que cualquier decisión tomada, en ese momento, se creía «correcta y adecuada». Además, opina que valorar ahora las medidas tomadas en la primera ola no es «honesto», teniendo en cuenta que han pasado meses y que los dados han ido dando más pistas que no se tenían en un primer momento.

«Todo el mundo llegó tarde, también España», reconoce el ministro de Sanidad. Pero, aun «yendo tarde y cometiendo errores, fuimos también los primeros en reaccionar», ha querido recordar, en alusión al estado de alarma que decretaron en España en la primera ola, que significaría el confinamiento de la población dos días después de que la OMS declarara el coronavirus una pandemia.

En ese momento aún faltaba por llegar, según Illa, uno de los momentos más complicados hasta el momento: el pico del virus a finales de marzo. Pero el ministro tampoco olvida cuando fue necesario limitar la asistencia a los funerales de las víctimas que se iba cobrando el coronavirus, provocando una enorme sensación de vacío sumada al dolor de la pérdida de un ser querido: «Si ya es muy doloroso perder a un ser querido, no poderte despedir de él, no poderle acompañar, multiplica ese dolor». 

En definitiva, Illa tiene claro que la pandemia ha sacado «lo mejor de nosotros mismos, y a veces también lo peor». Recuerda la enorme solidaridad que ha salido a la luz, por ejemplo: «Ha habido cosas que ponen la piel de gallina, porque ha habido reacciones muy espontáneas en un momento de mucha dureza, en el que todo el mundo ha entendido que había que volver a descubrir esa dimensión comunitaria y que no vivimos aislados».  El coronavirus, pues, nos ha cambiado a todos, también al ministro de Sanidad.