Expertos aclaran el verdadero riesgo de contagiarse en el transporte público

La distancia física, el hecho de no hablar, de llevar mascarilla, tener encima gel hidroalcohólico y permanecer durante muy poco tiempo en el transporte hace que la transmisión del Covid-19 sea mucho más difícil que en un bar

Usuarios del metro de Madrid en los andenes con mascarilla
Apenas existe riesgo de contagio en el transporte público | Europa Press

Sin duda, las polémicas imágenes del metro de Madrid abarrotado de gente en plena pandemia por Coronavirus ha causado indignación en la sociedad. Son muchos los españoles que recurren al transporte público para desplazarse a sus respectivos puestos de trabajo o a su centro de estudios, es por ello muchos ven en el tren, metro o autobús una gran fuente de contagio.

A pesar de que el Gobierno aconseja no acudir a espacios cerrados y abarrotados de gente, lo cierto es que el transporte público continúa contando con muchos adeptos, pese a que otra gran parte de la población haya declarado tener cierto miedo a la hora de usar el autobús o el metro.

Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), el transporte público es el espacio que se percibe como más inseguro, por encima de salas de conciertos o gimnasios pero, ¿es realmente peligroso optar por esta opción de transporte en plena oleada de Covid?

Lo cierto es que por el momento no existe ninguna investigación que afirme que el uso de transporte público haya desempeñado un papel significativo en la transmisión del virus. Es más, tan solo el 1% de contagios por Covid-19 se han originado en el transporte público, una tendencia que también se repite en países como Italia, Austria e incluso Japón.

Un estudio coordinado por los investigadores del CSIC Gloria Sánchez y Xavier Querol analizó las instalaciones de Metrovalencia y no halló ningún resto del SARS-CoV-2 ni en los trenes ni en el equipo. «El transporte público es un sistema seguro si se va con mascarilla, se evitan las horas punta, se desinfectan las instalaciones y funcionan los sistemas de ventilación», afirmaban para terminar añadiendo que pese a esto era mejor optar por medios de transporte más activos, como la bicicleta.

La distancia física, el hecho de no hablar, de llevar mascarilla, tener encima gel hidroalcohólico y permanecer durante muy poco tiempo en el transporte hace que la transmisión del Covid-19 sea mucho más difícil que en un bar. 

«No hay un entorno 100% sin riesgo, pero el transporte público es mucho más seguro de lo que la gente piensa. El tiempo que pasamos en metro, bus o cercanías es corto e interactuamos poco con la persona que tenemos al lado. Se suele ir solo y si se va con alguien es posible que el contagio ya se haya producido», afirma María Eugenia López Lambas, profesora de Transportes en la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y subdirectora del Centro de Investigación del Transporte TRANSyT-UPM.

Además del tiempo de exposición, la ventilación también desempeña un papel muy importante, ya que la frecuencia con la que el aire interior del metro es reemplazado por aire fresco ayuda a minimizar el riesgo de transmisión para los pasajeros.


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