Gente paseando con mascarilla durante la pandemia del coronavirus

Porqué reutilizar mascarillas puede ser más peligroso que no llevarlas

Un estudio demuestra las razones para no hacerlo

Desde el inicio de la pandemia, las mascarillas han sido uno de los elementos que han generado más debate y más polémicas en nuestro país. Por un lado, se tardó meses en acabar llegando a la conclusión de que su uso era imprescindible para evitar que se expandieran los contagios y por tanto hacerlas obligatorias en cualquier sitio fuera de nuestro domicilio particular. A su vez, su precio o el IVA que se la aplica también han sido una de las quejas de los ciudadanos, tanto que el Gobierno se vio obligado a regular sobre estos dos aspectos. 

Pese a ello, sigue habiendo quién no se puede permitir cambiar de mascarilla lo que sería necesario y recurre a una práctica que ya ha sido muchas veces desaconsejada. Son muchos los estudios que se recuerdan que un mal uso reduce su efectividad tanto como llevar una mascarilla defectuosa. Pero es que ahora unos expertos aseguran poder demostrar ir con una mascarilla quirúrgica usada puede llegar a ser peor que no llevarla, ya que están tienen una filtración de menos de un 30%. 

Esto es lo que han publicado en la revista 'Physics of fluids' investigadores de  la Universidad de Massachusetts Lowell y la Universidad Bautista de California que han estudiado la capacidad de las mascarillas para reducir la carga viral en las vías respiratorias de los que las usan. 

Para ello han analizado las mascarillas que utilizan hasta tres capas para ver su efecto en el flujo de aire al inspirar y en la inhalación y fijación de partículas en las vías respiratorias superiores. Y sus conclusiones es que su rendimiento baja considerablemente a medida que las vamos usando y superamos su uso recomendado. 

Bajada de la efectividad frente a las gotículas 

Los resultados a los que han llegado es que cuando son nuevas, este tipo de mascarillas puede llegar a filtrar el 75% de gotas minúsculas que hay en el aire y que son una de las principales causas de contagio e infección del coronavirus. En cambio, cuando se utilizan más de una vez su efectividad baja hasta filtrar solo una cuarta parte de estas partículas. 

Uno de los autores, el profesor asociado de ingeniería biomédica en la UMass Lowell; el doctor Jinxiang Xi, dejaba claro que su efecto puede llegar a ser inferior al de no llevar protección. «Es normal pensar que usar una mascarilla, sin importar si es nueva o vieja, siempre debería ser mejor que nada», explicaba y añadía que «nuestros resultados muestran que esta creencia solo es cierta para partículas de más de cinco micrómetros, pero no para partículas finas de menos de 2,5 micrómetros». 

Los autores de este estudio insisten en que se debería analizar las actuales mascarillas, principalmente su forma, y preparar nuevos diseños. Hay que recordar que estas mascarillas de tres capas están entre las más recomendadas por los profesionales médicos. 

Los investigadores analizaron a través de un modelo informático la filtración, en una persona que llevaría una mascarilla con pliegues, de aerosoles, pequeñas gotas de líquido y otras partículas. Su estudio demuestra que al llevar mascarilla el aire no nos entra por nariz y boca en puntos específicos, sino a bajas velocidades a través de toda la superficie de la mascarilla.

En este sentido, el uso en exceso de una mascarilla reduce su filtración, ya que cambian de forma y modifican sus pliegues, provocando que se vean afectados los patrones de flujo del aire. Por este motivo, también insisten en la necesidad de ser investigando como puede afectar la forma de las mascarillas a su eficacia y piden que las autoridades difundan la necesidad de «elegir una mascarilla más eficaz, usarla adecuadamente para la máxima protección y evitar el uso de una mascarilla quirúrgica excesivamente usada o caducada».