Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS

Reunión de urgencia de la OMS tras lo ocurrido en pocos días

La presencia de una nueva variable del virus procedente del Amazonas sube la cifra a tres cepas y pone en jaque a la organización

La pandemia sufre un aumento de su influencia en la mayoría de territorios en los que se padece, tanto es así que en España ya se ha superado el temido número de los 2 millones de infectados y más de 50 mil fallecidos. Este tipo de cifras son las que han llevado a la Organización Mundial de la Salud, OMS, a reunirse hoy mismo para tratar de poner una solución a la aparición de variantes genéticas del patógeno. 

El evento no sorprende, después de que las mutaciones británica y sudafricana golpearan súbitamente, sin avisar; las predicciones que se tenían conforme al plan de tratamiento contra el virus. Expertos de todo el mundo ya predijeron estas posibles variaciones en la estructura bioquímica del Covid, un proceso inevitable e inherente al proceso de evolución y adaptación de toda forma de vida.

La realidad muestra una imagen cuanto menos desoladora. La mayoría de hábitos, eventos y actividades que eran cotidianas hasta el momento se han visto truncadas por confinamientos, toques de queda o campañas de vacunación.

Los culpables

El pasado mes de diciembre Gran Bretaña —previa a la llegada de Navidad— anunciaba la circulación de una modificación del virus que potencialmente tenía un principio de infección más activo, aunque su mortalidad es menor. Esta misma información resultaba de la comparativa y análisis de la mutación sudafricana, que compartía hasta doce genes con la europea, y en la que la proteína Spike sigue siendo factor vinculante.

La variante británica ha conseguido transmitirse por más de 50 fronteras, la del sur de África ha podido ser localizada en más de 20 según informa la OMS en un censo posiblemente subestimado. Las redacciones volvían a arder cuando este pasado lunes Japón anunciaba que cuatro enfermos recién llegados de Brasil sufrían otra modificación del virus con alteraciones similares a la de las dos cepas descubiertas hasta el momento. 

El principal debate que abre la aparición de distinciones del virus original es, además de su capacidad evolutiva, el impacto que podría tener en la respuesta inmunitaria a nivel global. Desde que el pasado 28 de diciembre se iniciaran los procesos de vacunación en nuestro país, se ha logrado prevenir al 1% de la población, con un estimado del 75% para el verano, números que se podrían ver comprometidos por estas cepas.

Para su análisis y valoración, la OMS ha proclamado la realización de un debate dirigido por un comité de expertos, algo que no está fuera de lo común, sino que sucede cada tres meses. Aunque en esta ocasión se ha adelantado dos semanas para atajar la situación. Si bien aún no se conocen que aspectos se tratarán de forma específica, la tertulia girará en torno a las recomendaciones ordenadas para la organización y sus miembros.

Difícil de eliminar 

La aparición de las nuevas cepas, no habla únicamente de la capacidad de adaptación que presenta el coronavirus, sino de su resistencia a entornos donde se ha tratado de eliminar completamente. Es el caso de China, que ayer mismo certificó una muerte a causa del patógeno en la provincia de Hebei, donde las autoridades ya han confinado ciudades en numerosas ocasiones tras la aparición de nuevos brotes. 

Esta muerte confirma los 138 infectados que reporta el país asiático, el registro más alto desde el mes de marzo. Además, este jueves se volvieron a reportar casos en Wuhan. La situación que se plantea en las próximas jornadas será crítica, y los vaticinios de la mayoría de expertos no son muy alentadoras. Y si bien resulta sencillo en la mayoría de casos mirar hacia arriba y clamar maldición o condena, lo cierto es que la única culpa reside justo en nuestro ombligo.