Las raras secuelas del Covid: 'La comida huele a podrido y los refrescos saben a óxido'

Muchos pacientes siguen presentando alteraciones en el gusto y el olfato meses después de haberse recuperado

Plato con comida saludable
Algunos pacientes Covid sufren alteraciones permanentes del gusto y el olfato | UNSPLASH

Desde el primer momento, los médicos incluyeron la pérdida del gusto y el olfato en la lista de síntomas del Covid-19. Una paciente de Coronavirus de 51 años recuerda que el 18 de marzo se quedó sin gusto y olfato de repente, y relata su angustiante experiencia: «el olor a gasolina empezó a parecerse a la cebolla y la Coca-Cola me sabe a óxido».

Aunque la mayoría de los pacientes de Covid-19 con pérdida de gusto y olfato lo recuperan antes de un mes, en algunos casos no es así. Es el caso de este testimonio, que hace tiempo dio negativo pero sigue con alteraciones en los olores y los sabores.

Los médicos aseguran que algunos pacientes con estos síntomas presentan una alteración del olfato por la cual perciben un olor de manera diferente del recuerdo que tenían para este estímulo. Se trata de la parosmia, una alteración que puede permanecer durante largo tiempo en estos pacientes, incluso después de recuperarse.

Pablo Sarrió, de la Unidad de Olfato del Hospital Clínico San Carlos, de Madrid, cuenta cómo lo viven los pacientes: «Un paciente te dice que antes olía el café y ahora no, ahora le huele a algo completamente distinto, a otra cosa o a algo completamente nuevo. Para estos pacientes los olores de determinadas cosas han cambiado radicalmente». 

El doctor lo diferencia de la fantosmia, la alucinación olfativa que perdura en el tiempo. En este caso los pacientes perciben un olor sin ningún estímulo real, es decir, se trata de un olor que sólo existe en su cerebro.

En cuanto a los pacientes de Covid-19, cuando el olfato se recupera totalmente después de una infección vírica del tracto superior, es porque el epitelio olfactivo está indemne y al desaparecer la congestión y la mucosidad, el odorante puede alcanzar las neuronas del olfato y provocar una respuesta que se traduce en olor.

Pero cuando la lesión alcanza el sistema olfativo periférico o central, el desorden se alarga en el tiempo y puede convertirse en transitorio o permanente. Un porcentaje de enfermos de Covid-19 experimentan obstrucción nasal y rinorrea, mientras que en otros pacientes que no padecen estos síntomas y sí anosmia, la lesión podría localizarse en la vía olfatoria.

Entrenamiento del olfato

El problema es que aún se deconoce por qué unos contagiados desarrollan anosmia y otras no, o qué factores virales o de otra índole puede intervenir en el proceso. Otra paciente con este problema afirma que perdió el olfato el 13 de marzo y aún no lo ha recuperado: «Un día de lluvia sales y no hueles a nada, ni al abrir un libro, ni al ducharte, ni al abrazar a tus hijos».

Cuenta que es como estar anestesiada. Pero aún hay más: «Más recientemente han aparecido olores raros. Uno se parece a la gasolina y lo huelo estando incluso en casa, y hay otro muy raro, como ácido. Es muy desagradable y es nuevo, no se parece a nada. Luego está el sabor de la Coca-Cola, mi bebida favorita, que ahora me provoca náuseas».

Esta persona afirma que no puede percibir el olor del café, ni del quitaesmaltes, que el chorizo picante no le sabe a nada y en cambio el calabacín sí. «Es una locura», añade. Otra paciente relata que recuperó el gusto y el olfato a los veinte días, pero que sigue teniendo alteraciones: «La Coca-Cola sabe a óxido, y el pescado me sabe muy mal. La naturaleza me huele horrible».  

En algunos casos se convierte en una experiencia angustiante. Es el caso de Laia, una madrileña de 29 años a la que los huevos le huelen a podrido y la horchata le sabe a tierra. Otro tipo de alimentos, como el café, tienen gusto a quemado, explica.

Lo más recomendable en estos casos es acudir a un profesional para hacer una exploración otorrinolaringológica en profundidad y detectar posibles daños para aplicar un tratamiento eficaz. Lo más efectivo es el entrenamiento olfativo, en el que el paciente se expone a algunos olores durante unos segundos, varias veces al día, durante meses.


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