Chica con mascarilla confinada detras de una ventana

‘Un confinamiento de 3 o 4 semanas para finales de enero’

El experto en Salud Pública, Rafael Bengoa, cree que los contagios van a seguir subiendo hasta que no se tomen medidas más duras

España se enfrenta a las semanas decisivas de la tercera ola. Con los contagios por las nubes y los hospitales al límite, crecen las voces que piden al Gobierno un endurecimiento de las medidas. Uno de los que lo ha hecho con más insistencia es el ex asesor de Barack Obama, Rafael Bengoa, que ve un confinamiento a finales de enero.

El experto en Salud pública, que también tuvo un cargo en la Organización Mundial de la Salud, ha advertido que España se va a enfrentar a semanas muy complicadas y que la cosa se va a complicar en el mes de enero, dejando solo una opción.

En su opinión, la situación que vive ahora nuestro país es el resultado de las Navidades, algo que ha calificado como un evento «supercontagiador». Y la mala noticia es que lo peor aún está por llegar, dicen los expertos. Rafael Bengoa cree que «al final del mes de enero vamos a ver una situación quizás peor de la que vimos en marzo de 2020». Eso sí, ha descartado una mayor mortalidad, gracias a un mejor control clínico de los pacientes.

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El especialista cree que los números van a seguir subiendo y eso va a crear una mayor presión hospitalaria en las próximas semanas. «Los infectados de hoy son los ingresados de mañana, y los que acaben en la UCI pasado mañana».

Lo que más preocupa ahora mismo es la aparición de la nueva cepa más contagiosa. Aunque en principio no es más letal, una mayor proporción de contagiados supondrá más ingresos y, previsiblemente, más fallecidos. Contra ellos están luchando los sanitarios, aunque advierten de que el personal está bajo mínimos y agotado.

Por eso las comunidades autónomas, los expertos y los médicos coinciden en pedir un cierre de corta duración para frenar la transmisibilidad. Uno de ellos es Rafael Bengoa, que cree que la medida más efectiva sería un confinamiento domiciliario, como el de marzo, pero con una menor duración, como se está haciendo en otros países. De lo que se trata, dice, es de actuar ya: «Un confinamiento de tres o cuatro semanas es probablemente donde acabaremos estando dentro de unas semanas».

La lentitud de la campaña de vacunación

Algo que de momento rechaza el Gobierno de Pedro Sánchez. Tanto Salvador Illa como Fernando Simón han abierto la puerta a esta opción en las semanas próximas pero, por ahora, piden a las comunidades autónomas que tomen todas las decisiones a su alcance en el marco del estado de alarma. La consigna es agotar todas las alternativas antes de ir a un nuevo cierre y perjudicar más a la economía.

Pero expertos como Rafael Bengoa piden al Gobierno que planifique una normativa nacional en el marco del estado de alarma para que las comunidades puedan actuar en función de sus puntos calientes, y así poder tomar restricciones más duras que las actuales. Con estas herramientas, está convencido de que se podría bajar la incidencia acumulada a menos de los 100 casos y así poder tener una campaña de vacunación más tranquila.

Este es un problema que ya advirtieron los expertos antes de la Navidad, y es que la saturación hospitalaria ralentiza el proceso de vacunación, ya que los sanitarios encargados de poner las vacunas están centrados en la atención a los enfermos de Covid-19. Bengoa ha lamentado el lento ritmo de vacunación en España y ha pedido un mayor compromiso en la planificación. 

«Es un poco irritante saber que la ciencia se ha movido a la velocidad de la luz para descubrir una vacuna y que ahora no la estemos utilizando con todo su potencial», ha expresado el experto en salud pública. La preocupación es que la tercera ola pueda ralentizar la llegada del fin de la pandemia.

Más presión para el Gobierno

Hasta ahora, Fernando Simón ha echado la culpa del comportamiento de las personas al repunte de contagios en nuestro país. Pero los expertos señalan precisamente al Gobierno, que no quiso adoptar restricciones duras cuando había un clamor de los médicos advirtiendo de lo que iba a pasar si se relajaban las medidas en Navidad. 

Ahora, la pelota vuelve a estar en el tejado del Gobierno. Hay un cierto consenso entre los médicos y epidemiólogos sobre un confinamiento domiciliario de corta duración. El ex asesor de Obama apunta a tres cuatro semanas de encierro en casa, una medida drástica pero que intente causar el menor daño posible a la economía.

De hecho, muchos expertos consideran que la negativa del Gobierno a cerrar perjudica más a la economía, porque genera una situación de más inseguridad e inestabilidad. Defienden una medida contundente de poca duración, antes que alargar en el tiempo las medidas tomadas en caliente que acaban confundiendo a la población, que por otro lado, ya se encuentra en un estado de agotamiento psicológico importante.