Policía Nacional en las calles de Málaga en septiembre de 2017

Un policía con trombos tras vacunarse: 'He pasado la covid-19 y la prefiero mil veces'

Se niega a ponerse la segunda dosis y culpa directamente a la vacuna de su trombosis

En los últimos días, se ha generado un auténtico clima de desconfianza hacia la vacuna contra la covid-19 de AstraZeneca. Hace ahora una semana varios países europeos paralizaban su administración al detectarse algunos casos de trombos venosos cerebrales en personas vacunadas, algunas de ellas fallecidas. España se sumaba a esta medida el pasado lunes. 

Aunque, es cierto que estas medidas se tomaban sin la aprobación de la OMS o la Agencia Europea del Medicamento, que decían que no había motivos para dejar de usarla, destacando que había más beneficios en la vacuna que perjuicios. Y bajo este paraguas, el propio organismo europeo emitía un informe este jueves favorables a la vacuna, que hacía rectificar la decisión tomada por los diferentes países

Pese a ello, aquellos que han sufrido trombos tras ponerse la vacuna, como le ha pasado a varios agentes de la Policía o la Guardia Civil, mantienen su miedo a la vacuna de la farmacéutica británica. Un buen ejemplo es uno de los policías destinados en la Comunidad Valenciana, de 38 años, que acabó teniendo una trombosis pulmonar tras recibir la primera dosis. Este explica como fue mucho peor la vacuna que la propia enfermedad, pues el se había contagiado previamente: «Yo he pasado la Covid-19, y la prefiero mil veces a la vacuna. Me acojoné de verdad».  Admite, en 'El Español', que no tienen intención de ponerse la segunda dosis. 

El agente, pese a lo que digan las autoridades sanitarias, insiste en que su trombosis fue culpa de la vacuna. «A mí me ha dado el trombo por la vacuna, me digan lo que me digan. Yo le he dicho a mi familia que no se la ponga, al menos la de AstraZeneca», afirmaba. 

Pasaron muy pocas horas desde que se la puso hasta los primeros síntomas

El agente recibió la vacuna a las 14.00 del pasado 3 de marzo. Eran las dos de la madrugada cuando ya empezó a sentir «un fuerte dolor de cabeza, náuseas y escalofríos, unos temblores muy fuertes. No podía ni coger el móvil», relata. Fue muy diferente a cuando paso la enfermedad donde solo tuvo «dolores livianos de cabeza y musculares, también fiebre y malestar general, como un resfriado fuerte». 

Aunque tuvo una pequeña mejoría los días siguientes, la realidad es que comenzó a empeorar el día 12. «Empecé a sentir una fuerte presión en la pierna derecha, a la altura del gemelo», explicaba confirmando que la fiebre le subió a 39. 

Una ecografía le confirmó un primer trombo en la pierna, para el que le recetaron un primer anticoagulante y le mandaron a casa. «Me dijeron que de cintura para arriba es cuando era peligroso», recuerda, aunque su mala experiencia no acabó aquí. 

Siguió encontrándose muy mal, con fiebre alta y aunque un primer tac pulmonar lo descartó, finalmente el día 15 le confirmaban un «tromboembolismo pulmonar». Fue entonces cuando empezó a temer consecuencias más graves: «Ahí me asusté muchísimo, se me pasó de todo por la cabeza. Pensé que si de la pierna había pasado al pecho podía subir también a la cabeza y me podía dar un jamacuco». 

Pasó una noche ingresado y fue visto por un hematólogo. Este le recetó síntrom y ya el jueves, había mejorado bastante. Aun así, este le confirma que que le dieran el alta tras los primeros trombos «había sido muy peligroso a mi edad». 

El policia insiste en que varios médicos le han dicho personalmente que creen que la vacuna está detrás de los trombos. Y no se explica como ha podido sufrirlos cuando «soy deportista, y siempre he estado muy sano». E insiste en que no pasa por su cabeza recibir la segunda dosis: «No van a poder obligarme. Sin la vacuna no me habrían dado trombos en la vida».