Un sanitario vacunando a una persona

Qué es la Parálisis de Bell, el efecto que han sufrido algunos voluntarios de la vacuna

El trastorno nervioso afecta los músculos de la cara produciendo una parálisis en el párpado y los labios junto a otros síntomas

Se llama Parálisis de Bell y, aunque ya existía antes del coronavirus, era una gran desconocida para la mayoría. Los últimos días su nombre ha empezado a sonar con más fuerza después de que cuatro voluntarios de la vacuna Pfizer hayan sufrido este tipo de parálisis de la cara. Así lo ha confirmado la agencia reguladora del medicamento en Estados Unidos en su informe

La notificación de la Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA) no ha sido un obstáculo para su aprobación, en las últimas horas, de la vacuna de Pfizer y BioNTech en Estados Unidos, pero sí aumenta la desconfianza ya existente hacia la vacuna.

Los más escépticos muestran su preocupación ante la aparición del trastorno en cuatro de los voluntarios de Pfizer, la vacuna que ya se está empleando en Reino Unidos y que se empezará a administrar en Europa y en Estados Unidos en pocas semanas. Se trata de un trastorno nervioso que afecta los músculos de la cara.

La Parálisis de Bell afecta sobre todo a adultos de más de 60 años y personas con diabetes, además de embarazadas, con antecedentes de esta enfermedad y, en menor número, a los niños menores de 13 años. Los afectados sufren una parálisis de los músculos de un lado de la cara que puede afectar al párpado y la simetría de la sonrisa. 

A pesar de la preocupación de muchas personas, el informe de la agencia señala que no hay evidencias claras de que sea una consecuencia directa de la vacuna. Esto ha llevado a que se aprobara la vacuna de Pfizer en Estados Unidos a pesar de esta reacción adversa. La votación se ha resuelto con un 77% de los expertos consultados a favor.

El origen de la Parálisis de Bell es desconocido, aunque se relaciona con problemas del sistema inmunológico, la reducción del flujo sanguíneo de los nervios de la cara o una infección producida por un virus que desencadena la inflamación de los nervios faciales. Se relaciona con el herpes zóster, la infección del VIH o sarcoidosis.

La mayoría se recuperan

Los afectados notan que un lado de la cara comienza a inclinarse mientras que sus músculos se debilitan. En algunos casos puede afectar incluso a ambos lados de la cara. La parálisis aparece de forma repentina con síntomas parecidos al de un derrame cerebral. Los afectos pierden el sentido del gusto y el olfato, y pueden padecer jaquecas.

Pero se trata de un transtorno muy poco habitual, ya que afecta apenas a 5.000 personas al año en todo el mundo. Además, la mayoría de los pacientes, en torno al 70%, se acaban recuperando con el tiempo. 

La agencia reguladora de Estados Unidos considera que la frecuencia del trastorno coincide con la tasa de antecedentes esperada en la población general. Por otro lado, sin embargo, ningún voluntario del grupo que recibió placebo experimentó el síndrome de Bell, motivo por el cual la agencia recomienda hacer una vigilancia de estos casos.

Síntomas de la Parálisis de Bell

Además de los síntomas iniciales, las personas que sufren este tipo de parálisis describen babeo, dificultad para comer o beber, sequedad del ojo o de la boca, lagrimeo excesivo, y otras manifestaciones que según el National Institute of Neurological Disorders and Stroke (NIH) se resumen en los siguientes.

  • Dolor o molestias alrededor de la mandíbula
  • Dolor detrás del oído
  • Zumbidos
  • Dolor de cabeza
  • Hipersensibilidad al sonido
  • Deterioro en el habla
  • Mareos

Los médicos explican que el nervio facial se hincha y se inflama como reacción a una infección, causando presión dentro del canal de Falopia y llevando a una muerte de las células nerviosas debido al suministro insuficiente de sangre y oxígeno. Según los descubrimientos realizados a fecha de hoy, las posibles causas de la afección son las siguientes.

  • Influenza
  • Infección crónica del oído medio
  • Sarcoidosis
  • Enfermedad de Lyme
  • Diabetes
  • Presión arterial alta
  • Tumores
  • Lesiones faciales o fracturas de cráneo