Vista de una habitación de hospital con las camas vacías

Luis, víctima colateral del Covid: '40 años pagando la seguridad social para esto'

Meses después del inicio de la pandemia se siguen repitiendo los casos de abandono de pacientes con otras patologías

El Covid-19 ha causado más de 1,6 millones de contagios en España y decenas de miles de muertos en lo que ya es una de las peores pandemias de la historia. Pero su daño va más allá de los pacientes contagiados de coronavirus. Existen también las víctimas colaterales del Covid, pacientes con otras patologías que no pueden ser atendidos.

Es la consecuencia indirecta de una pandemia que ha puesto en evidencia las carencias de los sistemas públicos de salud. Los médicos vienen avisando de la gravedad del problema, que se refleja en la tragedia de casos particulares como el de Luis Miguel Huertas.

Con 64 años y un año después de sufrir un infarto, Luis Miguel ha visto como le suspendían la visita con el cardiólogo el pasado 25 de noviembre y se la reprogramaron para el 21 de abril de 2021. Este paciente, que lleva dos estents desde que sufrió el infarto, estaba pendiente de esta visita para que revisaran su estado de salud a través de una resonancia magnética.

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Luis Miguel no da crédito: «Es impresentable, no puede ser que lleve 40 años pagando a la seguridad social para estar así de desamparados». Él y su mujer, Francisca, viven de la pensión, pero ante la imposibilidad de ser atendidos en la sanidad pública han decidido acudir a un cardiólogo privado. Insisten en que no debería ser lo habitual.

«Muchas veces le digo al médico que estamos vivos de milagro, porque como están todos con el Covid», bromea él. Luis Miguel está preocupado por su salud tras el infarto, ya que en ocasiones tiene dificultades para respirar. Pero la falta de recursos en la sanidad pública se siguen notando meses después del inicio de la pandemia

«La gente no solo muere por Covid, no pedimos más que ser atendidos», añade. Su mujer, Francisca, reconoce que «estamos totalmente desamparados y no sabemos qué hacer». Asegura que su marido es «un paciente de alto riesgo que necesita que le vea un cardiólogo», y añade que además de la revisión también está pendiente de cambios en la medicación.

'No tendría que estar muerta'

Luis tiene suerte de seguir con vida, pero otros pacientes no Covid no lo pueden explicar. Es el caso de Lidia Bayona, una mujer de 53 años fallecida a finales de julio. Lidia, trabajadora en una residencia de ancianos, empezó a tener tos y, tras dar negativo en la PCR, los síntomas fueron a más, con vómitos, diarrea y cansancio.

Los dolores llevaron al médico a sospechar de una infección de orina, o de trastornos relacionados con el estrés en el trabajo. Pero lo que en realidad tenía Lidia eran dos tipo de cáncer, uno en los ovarios y otro en las vías biliares.

Con los hospitales colapsados por la primera ola y la cancelación de las visitas presenciales, no le diagnosticaron la enfermedad hasta junio. Su hermana, Fátima, recuerda como aquellos meses el rostro de su hermana fue cambiando, a pesar de que los médicos le decían que eran nervios y no le daban cita para que la vieran.

Lidia perdió mucho peso, y cuando fue ingresada para someterla a una intervención estaba prácticamente desnutrida. Su hermana lamenta que «si al menos su doctora hubiera accedido a verla antes podríamos haber avanzado para que no llegara tan desnutrida». Los médicos comunicaron a la familia que la operación había ido bien, a pesar de la dificultad.

Días después y tras varias jornadas recuperándose de la intervención en la UCI, murió por una complicación. Ahora, su hermana Fátima habla claro: «Mi hermana no tendría que estar muerta. No sé la calidad de vida que hubiera tenido ni lo que hubiera vivido, pero está claro que algo ha fallado». Anuncia que irá hasta el final.

'Ya no hay excusas'

En una situación parecida está Lydia Sainz-Maza, hermana de Sonia, que murió de cáncer a los 48 años tras un retraso en el diagnóstico a raíz del colapso sanitario. Tras contar a su médico que sufría dolores en la pierna izquierda, el 13 de abril, pasaron tres meses en los que ningún médico la visitó ni la exploró, a pesar de que estaba muy cansada y perdía mucho peso.

Primero le diagnosticaron lumbalgia. Luego tendinitis. Finalmente, tras acudir a Urgencias, detectaron que tenía un cáncer de colon con metástasis. Falleció un mes después, el 13 de agosto. «A mi hermana la abandonaron, ha fallado estrepitosamente el sistema público de salud», dice Lydia, que lamenta que «los pacientes no Covid son pacientes de segunda».

Casos como el de Luis Miguel, Lidia o Sonia no son casos aislados. Tras hacer público su caso, Lydia, la hermana de Sonia, recibió multitud de llamadas de familiares de otras víctimas que han pasado por experiencias similares. Ahora, nueve meses después del inicio de la pandemia, advierte que ya no hay excusas para que se sigan produciendo este tipo de casos.