La compañía moderna espera tener lista una vacuna contra el coronavirus en 2021

Nuevo mazazo a la vacuna: Otro participante sufre un serio trastorno

La aparición de otro caso de problemas neurológicos en una voluntaria ha levantado dudas sobre la transparencia de la vacuna de Oxford

La comunidad científica y los ciudadanos recibieron con decepción la noticia de que la vacuna de Oxford, que tantas esperanzas había generado, detuvo hace unos días sus ensayos tras un efecto adverso en un paciente. Ahora, otro voluntarios del mismo proyecto ha sufrido graves consecuencias que ponen más en duda esta vacuna.

La farmacéutica AstraZeneca, que desarrolla la vacuna contra el Covid-19 junto a la Universidad de Oxford, acaba de anunciar un grave trastorno en uno de los voluntarios que participa en la tercera fase de los ensayos.

Según ha confirmado la compañía a través del New York Times, el participante ha sufrido «síntomas neurológicos sin explicación» aunque un estudio independiente corrobora que no tiene que ver con la vacuna. Aún así, los dos casos han obligado a los investigadores a parar los ensayos que se estaban llevando a cabo.

Las afectadas son dos mujeres que participaban en la última fase de los ensayos de la vacuna contra el Covid-19 en humanos. Ambas empezaron a sufrir síntomas de una enfermedad neurológica, que posteriormente se diagnosticó como mielitis transversa.

La compañía ha emitido un comunicado aclarando el caso: «se ha considerado poco probable que estas enfermedades estén asociadas a la vacuna o bien que no había pruebas suficientes para decir con certeza que las enfermedades estaban relacionadas o no con la vacuna». Por eso lo define como una «enfermedad potencialmente inexplicable».

Concretamente, en el primer caso que salió  a la luz la persona en cuestión padecía esclerosis múltiple, mientras que la segunda fue hospitalizada con un trastorno neurológico. La aparición de los dos casos fueron suficientes como para parar los ensayos y revisar los efectos de la vacuna en los voluntarios.

Al demostrar mediante un informe independiente que los trastornos no son derivados de la dosis que se inyecta a los voluntarios, AstraZeneca ha reanudado las pruebas en el Reino Unidos, India, Brasil y Sudáfrica, aunque no en Estados Unidos. Allí, los expertos siguen preocupados por la poca transparencia del proceso de ensayos clínicos.

En concreto, los expertos están preocupados por la falta de comunicación entre los 18.000 voluntarios que participan en los ensayos y la compañía que está al mando del proyecto, a la hora de informarles sobre estas complicaciones. Por eso han pedido que mejoren estos canales de comunicación y más claridad en la transmisión de información a la opinión pública.

30 millones de dosis a España

En todo caso, la aparición de estos trastornos preocupa mucho porque Oxford es uno de los proyectos más avanzados de la vacuna en todo el mundo. La notificación de dos casos tan graves en plena fase tres de los ensayos supone un duro mazazo para los científicos y la población mundial, que esperan encontrar el remedio lo antes posible.

En esta fase de los ensayos de la vacuna de Oxford participan 18.000 voluntarios, entre los cuales han aparecido otras reacciones adversas que se consideran dentro de lo esperado. De todos modos, los científicos creen que el hecho de que se paren los ensayos demuestra que se cumplen escrupulosamente los protocolos de seguridad en las fases de la vacuna.

Además, lo que pase con esta vacuna nos afecta directamente porque la Unión Europea firmó la compra de 400 millones de dosis con AstroZeneca, de las cuales España recibirá 30 millones. Si la vacuna prospera, el Gobierno de Pedro Sánchez planea empezar la aplicación de las primeras dosis en diciembre de este año.


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