Viales con la vacuna del Covid-19

La otra variante más discreta del coronavirus que trolea al sistema inmunitario

Científicos de una universidad escocesa han conseguido demostrar que la cepa N439K es más virulenta, y sabe engañar a los anticuerpos

Hace tan solo unas semanas, era casi imposible encontrar a alguna persona que no coincidiera en una misma idea: el 2020 ha sido el peor año de todos los que se recuerdan. Todas las esperanzas estaban puestas en el nuevo año; un 2021 que llegaba con la ansiada vacuna en las manos, y con ella la añorada normalidad, que ya se empezaba a vislumbrar a lo lejos. Pero con todo lo que ha pasado este mes de enero, esas ideas van perdiendo cada vez más adeptos.

La vacunación suma más y más problemas; desde la falta de dosis a las sospechas de trampas de alguna que otra farmacéutica. Por su pare, la nueva ola de la pandemia nos deja miles de nuevos infectados y cientos de muertos cada día. Y por si todo esto fuera poco, gran parte de España ha sufrido la ira de Filomena, y en Granada descansar parece imposible con los terremotos diarios que tienen lugar. 

La variante más camaleónica y a la vez más silenciosa del coronavirus

Volviendo al tema del coronavirus, cabe decir que, más allá de los contagios, de lo que se habla mucho es de las nuevas variantes que han aparecido. Las que han generado más preocupación en nuestro país han sido la del Reino Unido (B.1.1.7), que lo más probable es que esté mucho más presente de lo que creemos, y la de Sudáfrica (B.1.351), que hace nada se detectó por primera vez en Vigo. 

Ahora bien, según una publicación del portal 'Cell', la que ha recibido menos atención a pesar de ser la segunda más común en cuanto a la capacidad de unión al receptor ha sido la variante N439K. Se trata de una variante que apareció, o al menos se detectó, por primera vez en Escocia en marzo de 2020, y que incluso ha dejado una variante independiente: la B.1.258.

Lo más preocupante de esta variante, que ya se encuentra presente en al menos una treintena de países, es la virulencia que demuestra a la hora de diseminarse, lo que según los investigadores del MRC-University of Glasgow Centre for Virus Research puede suponer un grave problema. La variante N439K del Sars-CoV-2 presenta más resistencia a los anticuerpos, y eso le proporciona la capacidad de «evadir la inmunidad mientras conserva la capacidad de infectar y causar enfermedades». 

«Es solo la punta del iceberg»

Se trata, en definitiva, de una versión mucho más camaleónica, que «tiene muchas formas de alterar el dominio inmunodominante», según Gyoegy Snell, un reputado director de biología. Los investigadores han podido determinar, no obstante, que esta variante no cambiaba la replicación del virus. Lo que sí que se ha podido observar es que, al combinar la variante N439K con anticuerpos de personas ya recuperadas, la proporción de defensas bajó considerablemente, lo que representa un claro toque de atención.

El problema, sin embargo, es que ahí fuera podría haber variantes mucho más preocupantes, y la falta de secuenciación hace que la mayoría no estén detectadas. Para hacernos una idea, de los más de 90 millones de casos de Covid-19, solo se han secuenciado unas 350.000 variantes del virus. «Es solo el 0,4%, solo la punta del iceberg», advierten los expertos.

Es más necesario que nunca una «vigilancia amplia», además de una comprensión «más detallada de los mecanismos moleculares de las mutaciones». En definitiva, si queremos desarrollar terapias como barreras ante las diversas variantes que circulan o surgirán en el futuro, hace falta ser más rápidos que el virus. Por ahora, hay que decir que varias empresas han asegurado que sus vacunas son eficaces contra las variantes británica y surafricana, pero debemos preguntarnos: ¿Servirán para las nuevas que surgirán en el futuro?.