Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS

La OMS ya ve luz a final del túnel pero lanza un aviso: ‘Se puede extender’

El director general del organismo celebra el descenso de los contagios pero señala el peligro de relajar las medidas

La última valoración de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la evolución de la pandemia de coronavirus da motivos para la esperanza. Su secretario general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha mostrado su satisfacción por la reducción de la transmisión durante las últimas semanas. Al mismo tiempo, ha advertido: «El incendio no se ha sofocado».

El organismo valora positivamente el descenso de los contagios tras unas semanas muy duras en las que los efectos de la tercera ola y el retraso de la vacunación sembraron de nuevo las dudas sobre la salida de la pandemia

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La quinta semana consecutiva de reducción de la transmisión hace que ahora el ánimo haya cambiado. La OMS ha confirmado que en este 2021 el número de casos semanales se ha reducido a la mitad: de 5 millones de casos la semana del 4 de enero a 2,6 millones en la semana del 8 de febrero. 

Durante el mes de enero, los países de Europa, y entre ellos España, lucharon contra una tercera ola que puso de nuevo en jaque los sistemas sanitarios y volvió a arrojar cifras de contagiados y fallecidos parecidos (y a veces superiores) a las de la primera ola. Algunos países optaron por un confinamiento total, mientras que España prefirió confiar en las restricciones de movilidad y el confinamiento nocturno. 

La OMS relaciona la tendencia a la baja de los contagios con el buen funcionamiento de las medidas de prevención. A veces, dijo Tedros, las «medidas sencillas» funcionan. Pero las autoridades sanitarias mundiales también advierten del riesgo de relajar las restricciones demasiado pronto. Hace pocos días, sin ir más lejos, la propia OMS criticó la prisa de España por empezar la desescalada, y pidió prudencia ante la alta transmisibilidad que aún existe.

En este sentido, Tedros también ha lanzado una advertencia a todo el mundo: «El incendio no se ha sofocado, pero sí se ha reducido su alcance, aunque si dejamos de luchar en todos los frentes se va a volver a extender». El mandatario ha recordado que cada día de reducción de las infecciones son vidas que se salvan y un alivio más para los hospitales.

Objetivo, evitar una cuarta ola

El responsable de emergencias sanitarias de la OMS, Michel Ryan, trató de rebajar el optimismo pidiendo cautela ante la reducción de casos: «El virus sigue siendo muy infeccioso». La previsión de la OMS es que el virus se va a seguir transmitiendo, y un levantamiento precipitado de las restricciones podría desencadenar una nueva oleada.

«Hay que evitar que ocurra lo mismo que pasó en otoño, cuando el virus se volvió a expandir rápidamente», advirtió Ryan. En España, el ministerio de Sanidad mantiene la misma línea y recuerda a las comunidades autónomas que aún estamos en fase de estabilización de la tercera ola, lo cual exige la máxima prudencia para mantener la buena tendencia.

Pendientes de las variantes y las vacunas

En el trasfondo de esa prudencia están dos aspectos que marcarán el curso de los siguientes meses: las nuevas cepas de coronavirus y las vacunas. En cuanto a las variantes, la OMS es muy precavida y cree que algunas de ellas pueden plantear serios problemas de cara al gran objetivo marcado para salir de la pandemia: la inmunidad colectiva.

Los científicos siguen investigando las cepas que van apareciendo en pleno proceso de mutación del virus. Algunas de ellas, como la variante británica, preocupan por su gran capacidad de contagio. Otras, como la sudafricana y la brasileña, plantean un reto de cara a las vacunas, cuyos anticuerpos podrían no reconocerlas.

La gran esperanza para acabar con la pandemia son, precisamente, las vacunas, pero la OMS ya ha advertido que para alcanzar cuanto antes la inmunidad de la mayoría de la población hay que acompañar la campaña de vacunación con una baja transmisión del virus. Solo así se impedirá que el virus siga mutando para escapar de las vacunas y la humanidad podrá conseguir por fin su objetivo, y ganarle la batalla a la peor pandemia en cien años.