Una muestra de la vacuna contra el coronavirus de la compañía Moderna

Novedades importantes sobre una de las vacunas del Covid más avanzadas

La Spútnik V no ha generado efectos adversos en los voluntarios a quienes se les ha administrado

La vacuna rusa, certificada oficialmente el pasado 11 de agosto, genera anticuerpos capaces de inmunizar contra el Covid-19.

La revista médica británica ‘The Lancet’ ha sido la primera en publicar los resultados obtenidos de las dos primeras fases de la experimentación clínica de la primera vacuna rusa, Spútnik V.

El estudio sobre ésta sostiene que el fármaco ruso no ha provocado incidentes adversos y además genera realmente anticuerpos frente al coronavirus que ha asolado todo el planeta.

‘The Lancet’ afirma que la vacuna se tolera bien en general aunque, en algunos casos, existe dolor en la zona de la inyección (en un 58 % de los casos), hipertermia (en un 50 %), dolor de cabeza (un 42 %), astenia (un 28 %), y dolor muscular y de articulaciones (en un 24 %).

Falta de información

El hecho de que Rusia no hubiera facilitado antes los datos de los ensayos clínicos causó desconfianza y preocupación en la comunidad científica mundial.

No obstante, en un comunicado conjunto del Centro de Investigación Nacional de Epidemiología y Microbiología Gamaléi de Moscú, NITsEM, en donde se creó la vacuna, y de la Fundación Rusa de Inversiones Directas, RFPI, los financiadores de todo el proyecto, se afirma que la publicación científica demuestra la alta seguridad y eficacia de la vacuna rusa. Además también proporciona datos detallados sobre los resultados de los ensayos clínicos.

En el estudio de la revista británica se señala que durante las dos primeras etapas de la prueba, el cien por cien de las personas vacunadas desarrolló una respuesta inmune estable. Además, no se hallaron efectos secundarios graves en los voluntarios que participaron en el experimento.

El director del Centro Gamaléi, Alexánder Gíntsburg, aclaró esta semana por qué los resultados de la investigación no se dieron a conocer antes.

Según la normativa rusa, la publicación de los datos sobre la experimentación de cualquier medicamento se considera ética solamente después haber sido registrado. Por este motivo, hacerlo antes supondría una forma de presión sobre los expertos que toman la decisión de conceder o no la licencia oportuna.