primer plano de las manos de una sanitaria manipulando una prueba pcr para el coronavirus

1.000 personas contagiadas de una nueva cepa, la amenaza que tiene al mundo en vilo

Los científicos tratan de esclarecer si la nueva mutación puede afectar a la capacidad de contagio y a la inmunidad de las vacunas

Los contagios siguen desatados en España y en Europa. En nuestro país la curva ha dejado de bajar y los repuntes amenazan con una nueva oleada a las puertas de la Navidad. La principal preocupación ahora está en Alemania, donde en las últimas 24 horas se han rozado los mil muertos. Una situación preocupante que se añade a una nueva amenaza.

Los expertos han descubierto una nueva variante del coronavirus más contagiosa en el Reino Unido, a raíz de un brote que ha afectado 1.000 personas. Una propagación espectacular del coronavirus que tiene a los científicos preocupados por su especial virulencia.

El Gobierno británico confirmó la aparición de un preocupante brote de coronavirus en el sureste del país. Según anunció el ministro de Sanidad, Matt Hancock en el Parlamento, el brote fue identificado hace unos días y «los análisis sugieren que esta variante está creciendo más rápido que las conocidas actualmente». 

Por esta razón las autoridades han desplegado un plan especial para contener el brote e impedir que se extienda a otras partes. Aun así, el ministro tranquilizó al insistir en que «no hay nada que sugiera que esta variante cause una enfermedad grave y los médicos dicen que no será una variante resistente a la vacuna».

Pero la nueva variante del coronavirus aparecida en Kent la semana pasada obligó a elevar el nivel de alerta y endurecer las restricciones en esa región, en el condado de Essex y en Londres. Por precaución, las autoridades han decretado el cierre de bares y restaurantes a partir de hoy, excepto entregas a domicilio.

La OMS quiso mandar un mensaje de tranquilidad al afirmar que «hasta ahora no hay pruebas» de que la nueva cepa descubierta en Reino Unido se comporte diferente. La responsable técnica de la gestión del Covid-19 en la Organización Mundial de la Salud, Maria Van Kerkhove, descartó por el momento hablar de una variante más agresiva.

Su reacción contrasta con la actitud de los científicos que mantienen una intensa vigilancia sobre esta nueva cepa. El motivo es que los niveles de la variante son más altos en lugares donde se han registrado más casos, y esto es una señal de alerta que los expertos interpretan de dos formas: una mayor capacidad de contagio y su capacidad selectiva.

Por un lado, el virus podría haber cambiado para propagarse a mayor velocidad, lo cual explicaría la rapidez con la que se extendió el brote a un millar de personas. Pero además, la mutación puede introducir nuevas formas de contagio, más selectivas, como sucedió con la «cepa española» durante el verano.

Por qué preocupa

La OMS tiene razón, no hay resultados concluyentes sobre la nueva cepa. Pero los científicos siguen sus investigaciones en el laboratorio para descubrir lo antes posible si esta nueva variante es realmente más contagiosa. Esto se traduce en una nueva amenaza: mil personas contagiadas en un solo brote da motivos reales para la preocupación.

El gran interés se centra en descubrir cómo ha mutado el coronavirus, ya que el SARS-CoV-2 presenta un número de mutaciones sorprendente, fuera de lo habitual, y muchas de ellas parecen interesantes. Para entenderlo, hay que tener en cuenta que los virus cambian constantemente y que la mayoría de las mutaciones no tienen relevancia. De vez en cuando, sin embargo, las mutaciones introducen cambios importantes.

Las mutaciones del coronavirus se producen en la proteína de pico que utiliza para entrar en la célula. Un tipo de mutación altera esta proteína para acceder más fácilmente en las células y robar el material genético para propagarse. El otro cambio también afecta a la proteína espiga pero para volverse resistente a los anticuerpos, lo cual pone en riesgo la vacuna.

Por lo tanto, un tipo de mutaciones son peligrosas porque vuelven al coronavirus más contagioso, mientras que otro tipo de mutaciones resultan una amenaza porque reducen la inmunidad. Ahora los científicos saben que hay una nueva variante, pero aún no saben lo que esto significa biológicamente.

¿Afectará a las vacunas?

Las mutaciones del coronavirus han abierto las dudas sobre la posible afectación que pueda tener sobre las vacunas. Las tres principales candidatas, Pfizer, Moderna y Oxford, consisten en entrenar al sistema inmunológico para detectar la proteína de pico. Los científicos están convencidos de que las vacunas funcionarán contra la variante actual del coronavirus.

El SARS-CoV-2 es un virus que evolucionó en animales antes de dar el salto a las personas, pero desde su aparición en Wuhan hace un año ha estado cambiando al ritmo de dos mutaciones al mes. Desde la primera secuenciación del coronavirus hasta hoy ha habido al menos 25 mutaciones, y el virus sigue buscando nuevas combinaciones.

Hasta ahora, la cepa considerada clave para la evolución del coronavirus ha sido la G614, que se ha extendido por todo el mundo. Pero pronto las vacunas ejercerán otro tipo de presión sobre el virus que le obligará a cambiar si quiere seguir infectando a las personas inmunizadas. Paradójicamente, el remedio contra el coronavirus le obliga a evolucionar, y esto puede abrir la necesidad de actualizar anualmente la vacuna como pasa con la gripe.