Los enfermos en las UCI de los hospitales siguen aumentado

El mensaje de Claudio, de 50, desde una UCI: 'Habrá tiempo para la juerga, por favor'

El 25% de los pacientes ingresados en estado crítico por coronavirus fallece

Claudio es un hombre de 50 años, electricista de profesión, que lleva un mes ingresado en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid por coronavirus. Esta enfermedad le ha puesto entre la vida y la muerte y ahora ha realizado una entrevista para 'Nius' donde ha querido concienciar a todos los ciudadanos y ciudadanas. 

Ingresó a principios del mes de septiembre y ahora se encuentra en una de las dos UCI que están dedicadas exclusivamente a pacientes de Covid-19.

Sin embargo, es uno de los enfermos hospitalizados allí que está en mejor estado. Claudio está consciente, no necesita respiración asistida y hasta puede hablar. Por el contrario, su compañero de habitación está boca arriba pero sedado.

El electricista no sabe ni cómo no dónde se contagió y tiene presentes todos los días a sus allegados, porque no le pueden visitar. Solo puede ver a mujer a través de videollamadas y únicamente si alguno de los sanitarios le ayuda hacerlas, «porque somos muchos» y no les falta trabajo. 

En el pasillo donde se encuentra ingresado, hay de media a media mañana un miércoles, 25 personas trabajando constantemente. «No paran, no paran», dice Claudio, a pesar de que él desea que no tengan faena. 

«Le pido a la gente que piense, que hay tiempo para la juerga», demanda el hombre. «Hay tiempo para todo. Y ahora te das cuenta», continúa. Lleva puesta una sonda y la traqueotomía que le han hecho recientemente. 

Claudio tiene claro el mensaje que quiere dejar. En primer lugar, quiere agradecer a todos los profesionales sanitarios por su gran labor y en segundo, quiere advertir a la población para que eviten las situaciones de contagio. Un mensaje que le cuesta pronunciar, porque la saturación oxígeno baja y él se siente fatigado. 

La desgarradora experiencia del personal sanitario

Los enfermeros de esta planta llevan meses viendo a pacientes como el electricista, algunos consiguen recuperarse pero otros, el 25%, no. «Estamos mal, al borde del bloqueo porque una sola enfermedad nos copa el 30% de las camas de la UCI», explica José Eugenio Guerrero Sanz, jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos. 

Cada día se reúne con la dirección del hospital, para prever el número de ingresos que van a tener en las camas de críticos y «dejar un remanente para los Covid». Ellos saben que el 10% de los pacientes que ingresan por coronavirus necesitarán soporte de la UCI, por lo que tienen que hacer cálculos: «Si hoy ingresan 15 y mañana 16 sabemos que en unos días dos nuevos pacientes entrarán en nuestra unidad». 

Este virus es lo peor que han vivido muchos profesionales sanitarios como él. «He vivido la colza, el sida, el 11M y nunca había vivido nada tan terrible como la primera oleada del coronavirus». Aunque ahora tan solo tienen 43 pacientes en la UCI por esta enfermedad, en marzo llegaron a tener 134 y el personal médico era el mismo. Sin embargo, todos están de acuerdo en que «es la profesión más bonita del mundo». 

Pero también confiesan que «es duro salir y ver el relajo de mucha gente», dice Cristina Díez, supervisora de enfermería de la UCI.

Además, los enfermos que tienen en su planta, «son muy inestables», dice otra enfermera, Miriam Aguirre. «Una tarde te despides de uno diciéndole que al día siguiente podrá hacer una videollamada con su familia y cuando vuelves te encuentras que está peor y que no va a poder ser». 

El coronavirus «se ha cargado todo el contacto, no hay enfermedad más inhumana que esta. Dejas a tu madre en urgencias el 4 de octubre y el 20 se ha muerto sin que la veas ni le lances un beso», lamenta José Eugenio Guerrero, a pesar de que en este hospital se permite alguna visita familiar en esta unidad cuando la situación lo requiere. 


Comentarios
Peter Feinmann
Si ese señor tiene 50 años yo soy el Sumsum Corda