Mujer en invierno usando una mascarilla en la calle en la ciudad

Médicos españoles señalan las secuelas físicas por usar mascarilla durante horas

Puede provocar lesiones que no teníamos en cuenta

La actual pandemia ha modificado buena parte de los hábitos de nuestra vida diaria. Desde hace muchos meses, en España concretamente desde el pasado verano, ya se ha convertido en un objeto totalmente imprescindible la mascarilla. Y no hay duda que su obligatoriedad todavía se alargará durante mucho tiempo, con los inconvenientes que ellos conllevan sobre todo en aquellos que no tienen otro remedio, a causa de su trabajo, de hacer un uso prolongado. 

Y es que es sabido que el llevar las mascarillas durante muchas horas puede provocar algunos problemas en la piel como el acné o la dermatitis. Pero hasta ahora no teníamos en cuenta que también puede derivar en lesiones en las articulaciones. Así lo confirma Carlos Cáceres, supervisor de rehabilitación del hospital Ribera Povisa de Vigo, que explica que cada vez reciben a más pacientes con dolores cervicales, de cabeza y de mandíbula vinculados al uso de las mascarillas

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Concretamente, afirma que este tipo de lesiones se produce por qué existe una mayor tensión en la musculatura en toda la región comprendida entre la nariz, la mandíbula y el cuello. Añade que se produce una alteración del tono muscular, tanto cuando estamos en reposo como cuando estamos hablando o respirando.

Aunque hay indicios, se tiene que estudiar si son lesiones directas

Pese a la advertencia que hacía Carlos Cáceres, consideraba que «aún es pronto para determinar con un criterio objetivo» cuáles son las lesiones directas provocadas por las mascarillas. Lo que sí ha podido confirmar es como entre todos los enfermos que recibe en su hospital, ha aumentado de manera notable la tensión muscular y ese tipo de patologías musculares. 

Concreta que el hecho de llevar la mascarilla provoca que se suela mantener una respiración más superficial. Esta se hace más por la boca y no por la nariz y que por lo tanto, la lengua esté baja y retraída para dejar sitio para que pase el aire. Esto acaba causando que la posición de las vértebras cervicales se rectifique y que haya también más tensión. 

Por otro lado, la mascarilla disminuye nuestra capacidad de visión inferior, lo que nos obliga a estirar el cuello, sobrecargando así la musculatura posterior de la cabeza. Si esto se hace de manera continuada, acabado derivando en un dolor cervical y de cabeza a modo de presión en la región occipital y la nuca, especifica Carlos Cáceres.

Además, la pequeña apertura de la boca que realizamos a la hora de respirar también se repite cuando hablamos al hablar. Esto no solo dificulta la vocalización, sino que también afecta a la articulación temporo-mandibular, haciendo que la mandíbula se sobrecargue. Este proceso está definido por los expertos como una disfunción en la movilidad de la mandíbula, que condiciona esa alteración del tono normal de la musculatura en esa zona.

El fisioterapeuta español indica que no podamos expresar tanto con nuestra cara, que no se puedan leer los labios y que la mascarilla actúe como barrera al sonido, «hace que hablemos más alto, forzando por tanto la voz, lo que también puede afectar a la musculatura fonatoria, que tendrá que tener una mayor tensión».

Como evitar estos problemas físicos

El supervisor de Rehabilitación del hospital Ribera Povisa ha querido dar unos consejos básicos para que no suframos este tipo de problemas. Por un lado, explica que «debemos evitar movimientos anormales detrás de la mascarilla, ajustarla bien al puente de la nariz y evitar tensiones en las cintas o gomas de forma que se permita una movilidad más confortable de la boca, cuello y cabeza, también al hablar».

Por otro lado, y para reducir la posible tensión mandibular, recomienda realizar una respiración consciente, tomando aire por la nariz y llevándola al abdomen. Además, es buena idea realizar un automasaje para relajar la tensión muscular acumulada en la mandíbula.