Imagen de archivo de una mascarilla desechable

La mascarilla vuelve para la gente que ya está vacunada

Los últimos estudios calculan más de 80.000 muertes en los próximos tres años si se abandonan las medidas preventivas

Las campañas  de vacunación  a nivel global  —al menos en los países más desarrollados— permiten ponerle un punto y final a la etapa más dura en la lucha contra el Covid. Esta afirmación se realiza cruzando los dedos y con la mirada en Francia e Israel, que son los dos punteros en la lucha contra el patógeno. La nueva ley de uso de las mascarillas permite una relajación  en las restricciones, aunque los expertos recomiendan que se mantengan algunas normas farmacológicas.

Entre ellas se determina el uso de esta protección en interiores, el distanciamiento físico, la ventilación o el confinamiento en caso de estar en contacto con un positivo. En esta línea, la OMS recomienda a los vacunados a que continúen utilizando mascarillas, sobre todo por la preocupación que genera la cepa delta.

Estas nuevas modificaciones genéticas "hacen que sea aún más urgente que usemos todas las herramientas a nuestra disposición" comentó el director general de la OMS, Tedros Adhanom. Esta variante que es responsable de uno de cada cinco casos en Estados Unidos se trata de la mayor amenaza actual para acabar con el virus.

Continúan las posturas diferenciadas

En contraste a las declaraciones del regidor de la OMS, se encuentran las de un portavoz de los Centros en Control y la Prevención de Enfermedades de EEUU. Ya que en el país norteamericano, los que tengan la inmunización no tienen que llevar mascarillas en interiores, ni mantener la distancia de seguridad. Esta serie de medidas dependen de las decisiones que tome cada estado federal.

El gran desafío es reducir la transmisión del Covid sin perjudicar la actividad económica. "Para lograr una vuelta segura a la normalidad, es necesario un cierto nivel de inmunidad en la población, pero dicho nivel depende de varios factores. Entre ellos la transmisibilidad del virus y los patrones de contacto de cada población específica" comenta Marco Ajelli, investigador en la Facultad de Salud Pública de Bloogmington.

"En la actualidad hay diferentes variantes del SARS-CoV-2 con diferentes niveles de transmisibilidad, además de varias vacunas con diversa eficacia contra ellas. Así que, teniendo en cuenta todos estos factores, no es sencillo estimar qué nivel de protección es necesario" comenta el especialista sanitario.

Este científico ha participado en un estudio realizado en China, que ha creado un modelo estadístico sobre la transmisión de las nuevas variantes. Una de las principales conclusiones es que las medidas restrictivas se deben de mantener al menos un año después de la vacunación.

"Una gran parte de la población no es elegible para la vacunación (como los más jóvenes). Cada ciudadano tiene que hacer su parte y vacunarse cuando pueda, pero hasta que eso ocurra, las medidas siguen siendo clave para prevenir brotes de casos o reducir los brotes locales", asegura.

La ansiada vuelta a la normalidad

Los resultados que reporta el documento elaborado por los investigadores van en la misma línea que otros de la misma categoría. El artículo sugiere que aunque la vacunación ayuda a reducir la tasa de contagios, no es suficiente por si misma para contenerlos.

"Nuestro modelo sugiere que es poco probable que la implantación de la vacunación en adultos detenga por completo la propagación de casos en el Reino Unido" comenta Ajelli.

Si bien es cierto que todos los estudios realizados hasta la fecha dotan de una gran protección a las vacunas, la cifra exacta no se ha establecido. Uno de los escenarios que plantean los investigadores es que ofrezcan un 85% de inmunización en la transmisión.

El dato realmente impactante es el que da un número de muertos. Apunta que la cifra de fallecidos puede alcanzar las 80.800 muertes adicionales en un plazo de tres años si se abandona cualquier medida preventiva. Si algo ha dejado claro esta pandemia es que antes de lamentar y verse con el agua al cuello, vale la pena prevenir.