Imagen de archivo de las manos de un enfermero administrando un medicamento

Marta, la enfermera española que ha dimitido: 'La corrupción en mi hospital es indecente'

Denuncia el caos existente en el proceso de vacunación del Hospital Santa Marina de Bilbao

Marta Uriarte es una enfermera que lleva más de 20 años trabajando para el servicio de salud del País Vasco, y ha puesto la voz en grito para denunciar lo que ha visto en el último mes a colación de la campaña de vacunación contra el Covid. Uriarte confiesa que lo vivido ha superado «todos los límites éticos que un profesional puede soportar».

La enfermera vasca estaba trabajando de forma temporal en el Hospital Santa Marina de Bilbao, donde se ha producido una grave crisis días después de que «el gestor y varios miembros de su equipo se vacunaran contra el coronavirus saltándose los protocolos establecidos», afirma. En el siguiente vídeo, publicado este miércoles 27 de enero, Marta muestra su indignación ante lo que está ocurriendo en el hospital donde trabajaba.

Denuncia la corrupción en la campaña de vacunación

Para defenderse de lo ocurrido, el gerente del hospital y también ex concejal del PNV, José Luis Sabas, se basa en que fue la consejera vasca de Salud, Gotzone Sagardui, la persona dio luz verde a que recibiera la vacuna. A Sabas se le pudo ver en un vídeo, que corrió como la pólvora por las redes sociales en pocos minutos, donde se le ve recibiendo la primera dosis de la vacuna.

«Es indecente, pero esto no termina aquí. Tuve que pedir un permiso de unos días para acudir a Torrevieja a cuidar de mi padre que se había puesto enfermo. Cuando marché estaban planificando ya la vacunación de todos los sanitarios del centro, pero cuál es mi sorpresa cuando llego a Bilbao para incorporarme de nuevo y le pregunto cuándo es mi turno para vacunarme. Me dicen que ya solo queda una vacuna y que no es para mí. Sinceramente, me quedé alucinada», confiesa Uriarte.

«Me quedaba sin trabajo, pero no podía seguir ahí viendo lo que estaba ocurriendo»

Además, la enfermera se lamenta de lo sucedido, ya que se quedó sin su dosis, «al igual que el 20% de la plantilla que queda sin vacunar. Eso sí, el gerente Sabas ya se ha puesto su dosis, no puedo soportar esta corrupción sanitaria y menos aún en una pandemia como la que estamos padeciendo».

Sin apenas pensárselo, Uriarte dimitió de su puesto en el hospital bilbaíno: «Me quedaba sin trabajo, pero no podía seguir ahí viendo lo que estaba ocurriendo. Es que las vacunas que se han puesto los gerentes, tanto de este hospital como del otro hospital de Bilbao gestionado por Eduardo Maíz, no estaban ni siquiera registradas en la planificación, las habían guardado para ellos. Es para meterles en la cárcel», cuenta la enfermera.

Según su testimonio, el cálculo de dosis para el Hospital Santa Marina «eran de 500 aproximadamente, así me lo comunicó un administrativo cuando comenzaron con el plan de vacunación, el cual arrancó cuando yo estaba cuidando de mi padre. Si saben que voy a volver, ¿por qué no respetaron la dosis que debíamos recibir todos los sanitarios?», se lamenta.

«Como he dimitido, la liquidación me sale a devolverles 80 euros»

Ahora, a sus 50 años, Marta está preocupada por las consecuencias que pueda provocar su renuncia: «De hecho, ya me lo están poniendo complicado por haber levantado la voz. Mira, yo he dimitido porque no podemos quedarnos de brazos cruzados y sé que hay quien me va a tratar de hacer la vida imposible ahora, pero es lo que me pedía la razón, me parece tan perverso lo que han hecho los gerentes... Somos muchos los que nos estamos dejando la piel para salvar vidas. Lo único que tenemos para que no caigamos enfermos los sanitarios es la vacuna y si los gestores se dedican a robarlas es horroroso. Se está malversando con nuestra salud», sentencia.

Marta Uriarte pasará al último puesto en la lista del sistema de salud vasco al haber renunciado a su plaza, «después de dos décadas de trabajo sin parar, y como he dimitido, la liquidación me sale a devolverles 80 euros, es terrible. He escuchado que en el Hospital Isabel Zendal necesitan sanitarios, yo iría para allá encantada. Yo solo quiero trabajar, seguir ayudando y poner mi granito de arena para salir de esta crisis sanitaria. Eso sí, respetando la ley y sin gestores corruptos», concluye.

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