La madre de Lidia, la joven fallecida de cáncer sin cita previa: 'Solo pido una cosa'

Lidia García denuncia el abandono que sufrió su hija y quiere que se conozca el caso para que no le vuelva a pasar a nadie

Imagen de archivo de la habitación de un hospital
Lidia murió días antes de recibir los resultados que confirmaban su tumor | Pixabay

Lidia murió sin haber recibido ningún tratamiento y a la espera de unos resultados que no llegaban. Su madre, Lidia García, hace una petición pública: «Lo único que pido para mi hija es justicia, porque esto ha sido una vergüenza. Hemos llamado a todas las puertas que hemos podido para que se sepa, porque esto no puede volver a pasarle a nadie». 

Las palabras de la madre de Lidia adquieren todo el sentido estos días. Su hija es la última víctima de una tragedia que se está repitiendo demasiado en España. Como el caso de Lidia Bayona, una mujer de 53 años que se empezó a encontrar mal en marzo y no le hicieron los análisis hasta junio, cuando era ya demasiado tarde para curar los tumores que tenía.

Algunos días después murió Sonia Sainz-Maza, una mujer de 48 años fallecida a causa de un cáncer de colon que le trataba su médico de cabecera por teléfono.   

En el caso de Lidia, empezó a encontrarse mal a principios de mayo y acudió con náuseas, vómitos y visión borrosa al hospital más cercano en Palencia, localidad donde trabajaba. Tras una resonancia magnética los médicos detectaron una lesión en la parte izquierda de la cabeza y la derivaron al Hospital Clínico Universitario de Valladolid.

Allí comenzó la odisea de Lidia y su familia. La madre denuncia la actitud de los agentes de la Guardia Civil: «No les faltó nada más que darnos con la porra, dijeron que iban a llamar a la policía porque nos habíamos pasado dos provincias, Palencia y Valladolid».

En un momento de desesperación, esta madre escribió su número de teléfono en una servilleta y se la entregó a una enfermera para que la llamara si a su hija le pasaba algo. La respuesta de la sanitaria, antes de tirar el papel en la basura, se le quedó grabada en la memoria: «Con 22 años su hija ya sabe lo que tiene que hacer».

La familia de Lidia no obtuvo noticias hasta el 11 de mayo, cuando se reencontró con la joven. Según explica, eran las ocho de la tarde y la estaban subiendo a hacer una resonancia que le tenían que haber hecho a las diez de la mañana, en ayunas.

Lidia entró en el quirófano el 14 de mayo para quitar el tumor de la cabeza. La operación duró cuatro horas. Entonces llegó la mala noticia: «Nos dicen que lo que le habían quitado era malo, que lo había visto un patólogo por encima en el quirófano y que era un tumor cerebral». Cuatro días después le dieron el alta.

'Mucho jaleo con el Covid-19'

Los médicos le dijeron que los resultados llegarían en ocho o diez días y que necesitaría un tratamiento para el cáncer. Los días pasaron y los resultados no llegaban, así que la familia trató de ponerse en contacto con el hospital sin mucho éxito: «Nos han dicho que no solamente estábamos nosotros, que había mucho jaleo con el Covid-19».

Su familia consiguió que Lidia fuera trasladada a un hospital de Burgos para ser tratado por un oncólogo, pero no llegó en las mejores condiciones: «Salió con un paracetamol por si le dolía la cabeza y una pastilla por si tenía alguna crisis». En la siguiente visita Lidia ya perdía memoria y tenía problemas de coordinación con las manos y los pies. 

Lidia falleció a principios de julio a la espera de un tratamiento y días antes de que llegaran los resultados. Lidia, su madre, pide que se haga justicia por su hija y para que casos como el suyo vean la luz: «Ya van saliendo otros casos. No solo existe el Covid-19, hay más cosas». Y concluye: «Mi hija se podría haber muerto del tumor, pero si le hubieran dado un tratamiento habría tenido la opción de luchar por algo. No hemos tenido derecho ni una opción a luchar por nada».


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