Sanitarios con ropa anti-covid empujando una camilla

Un informe deja claro qué pasará en un mes si las medidas actuales no son suficientes

Los expertos creen que incluso el confinamiento podría no ser suficiente y piden más recursos para detectar las nuevas variantes

España contiene la respiración ante un posible confinamiento inminente. Sanidad insistió de nuevo ayer en que no se lo plantea por ahora, pero por primera vez abrió la puerta a ello si la situación no mejora en las próximas semanas. Una de las comunidades ha elaborado un informe que deja claro que pasará en un mes si las medias actuales no funcionan.

Se trata de Cataluña, una comunidad en la que se está intentado esclarecer el panorama de las próximas semanas ante la convocatoria de elecciones previstas para el 14 de febrero. El último informe plantea la necesidad de un confinamiento para cortar la transmisión.

Porque según el informe del departamento de Salut, si las medidas actuales para frenar el Covid-19 no funcionan, el 14 de febrero Cataluña llegará a una situación muy similar a la de la primera oleada. El informe, remitido a los partidos políticos y que ha sacado a la luz Rac1, muestra unas previsiones pesimistas de cara al mediados de febrero. 

Por ahora, Sanidad quiere evitar un confinamiento y pide a las comunidades autónomas que tomen todas las decisiones a su alcance, dentro de un amplio abanico de restricciones que ampara el estado de alarma. Las regiones han puesto en marcha una serie de medidas con la esperanza de que frenen la propagación del virus en los próximos días. 

En Cataluña rige ahora mismo un confinamiento perimetral y municipal, con un toque de queda entre las 22.00 y las 06.00 horas. Se permite la apertura de los comercios con una superficie inferior a los 400 metros cuadrados, al 30% de su aforo. Los fines de semana solo pueden abrir aquellos establecimientos de productos esenciales, y los centros comerciales permanecen cerrados todos los días de la semana. En los bares y restaurantes solo se puede consumir de las 07.30 a las 09.30 y de las 13.00 a las 15.30. Las medidas entraron en vigor el pasado 7 de enero por un período de 10 días, aunque se han prorrogado una semana más.

Salut advierte que la ocupación de camas en los hospitales es crítica y que si estas medidas no funcionan, la repercusión en el resto de la actividad asistencial podría llegar a ser equiparable a la primera ola. Los cálculos apuntan a un máximo de 9.000 casos positivos cada día, con 1.200 pacientes en la UCI.

Se trata de una incidencia muy alta que obligaría a desprogramar buena parte de la actividad asistencial, ya que muchos recursos se tendrían que destinar a los casos de Covid. Además, costaría mucho hacer un rastreo óptimo de los contagios. En estos momentos, el Institut Català de la Salut ya está desprogramando las operaciones que conllevan un ingreso en la UCI, con la finalidad de liberar camas para enfermos de coronavirus.

En el mejor de los escenarios, si las medidas funcionan, el 14 de febrero habría entre 3.000 y 4.000 casos diarios. Si no, Cataluña volvería a una situación similar a la de marzo de 2020. El gobierno autonómico ya tiene los datos encima de la mesa y tomará una decisión sobre qué hacer con las elecciones en un consejo ejecutivo extraordinario.

La situación de Cataluña es extensible a otras comunidades autónomas en las que la situación es crítica, tanto en la incidencia como en la ocupación hospitalaria. Además de Cataluña, otras cuatro comunidades cumplen con los criterios establecidos por el Gobierno para intervenir un territorio: Madrid, Comunidad Valenciana, La Rioja e Islas Baleares. Además hay tres comunidades con riesgo máximo de colapso de las UCI: Cataluña, Valencia y Baleares.

Preocupación por la cepa británica

A ese panorama desolador se suma la preocupación por la influencia que pueda tener en la tercera ola la variante más contagiosa del coronavirus. El físico e investigador de la Universitat Rovira y Virgili, Álex Arenas, advierte que «lo peor es que con la variante británica vamos a ciegas», y advierte que las medidas actuales no servirán para cortar la transmisión.

«Es evidente que la variante B117 ya está entre nosotros, y que se va a comportar como lo está haciendo en otros países», asegura, y cree que «hay que hacer un esfuerzo en análisis genético para detectar la nueva variante». En su opinión habría que analizar unas 2.000 secuencias cada semana, pero no tienen los medios para hacerlo.

El catedrático de Genética de la Universidad de Valencia, Fernando González Candelas, advierte que los datos reales de la incidencia de la variante sólo están en Reino Unido y Dinamarca, y que en España «nunca vamos a ir al ritmo del virus, siempre vamos muy por detrás». Y este no es el único problema, sino que en su opinión, cuando consigamos saber dónde está y con qué frecuencia se transmite, las medidas de contención pueden no ser suficientes para parar su propagación.

Ni el confinamiento puede ser suficiente

De hecho, puede que ni el confinamiento acabe con ella. En el Reino Unido, la mayoría de los distritos que impusieron un confinamiento nivel 4 contuvieron los casos de SARS-CoV-2, pero la variante B-117 aumentaba diez veces más cada tres semanas, aproximadamente. El mismo patrón se repite en Dinamarca. 

El epidemiólogo de Harvard, Marc Lipsitch, plantea lo siguiente: «Supongamos que en una comunidad en la que se están tomando medidas aparece un solo caso de esta variante y hay 1.000 casos de la cepa actual. En tres semanas, esa comunidad puede tener diez casos diarios de B-117 y esos 1.000 del coronavirus actual. En seis semanas, puede haber 100 casos de la nueva variante, más los 1.000. En nueve semanas, la mitad de todos los casos pueden ser de la nueva cepa, y el número seguirá aumentando».

La conclusión es que las medidas puestas en marcha hasta ahora para luchar contra la propagación del virus no son suficientes frente a la enorme capacidad de transmisión de la variante británica. La microbióloga del Hospital Universitario de A Coruña, María Tomás, cree que la única solución es «imponer medidas más estrictas, más restrictivas, evitar la movilidad, vacunar más y desarrollar técnicas de detección de todas las variantes».