Oficinas de AstraZeneca en San Francisco, California

Ya lo tienen: los científicos encuentran el problema de la vacuna de AstraZeneca

El inmunizador desarrollado por la Universidad de Oxford vio paralizada su administración tras detectarse varios casos graves de reacciones adversas

A pesar de que la Agencia Europea del Medicamento (EMA) concluyó que la vacuna de AstraZeneca es segura para la población, y que sus beneficios superan con creces a los riesgos, las dudas no se han disipado.

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La posible relación entre el inmunizador y misteriosos casos de trombosis en algunos pacientes, muy pocos, han llegado incluso a los tribunales franceses, y se puede afirmar a ciencia cierta que se trata de la vacuna que más reticencias produce entre los ciudadanos. 

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Precisamente en este sentido un equipo investigador de la Universidad de Greifswald, en Alemania, ha encontrado una posible explicación a estos inesperados incidentes con la vacuna de Oxford, principalmente casos de coagulación y trombos en personas que habían recibido su correspondiente dosis contra la Covid-19.

«Sabemos qué hacer; cómo diagnosticarlo y cómo tratarlo». Así de contundente se ha mostrado Andreas Greinacher, un especialista en coagulación, en un artículo publicado en la revista 'Science'. Él mismo ha dirigido el estudio, que ya se ha publicado de forma preliminar en el portal 'Research Square', y podría ayudar a resolver muchas dudas surgidas alrededor de la vacuna de AstraZeneca. 

Misteriosos casos de trombosis paralizaron l vacunación con AstraZeneca

Tal como explican en '20 Minutos', una vez arrancada la vacunación con el inmunizador de la Universidad de Oxford, las alarmas saltaron en varios países europeos cuando se detectaron misteriosos episodios de trombos en personas vacunadas.

Una situación que desembocó en una paralización de su administración, hasta que la EMA volvió a asegurar que se trata de una vacuna segura. A continuación, la mayoría de países volvieron a vacunar con AstraZeneca, entre ellos España, pero se han seguido reportando algunos incidentes que, aparentemente, no tienen una explicación. 

Un primer paso para resolver todas las dudas sobre la vacuna

O es lo que se creía hasta ahora, ya que, según los autores del estudio publicado en 'Research Square', estos episodios se pueden llamar síndrome de trombocitopenia inmunitaria protrombótica inducida por la vacuna, y se produce tras una inusual combinación de factores y síntomas: coágulos sanguíneos generalizados y un recuento bajo de plaquetas. A veces, también llevan aparejado un sangrado.

«Se asemeja a un efecto secundario poco común de la heparina, un anticoagulante llamado trombocitopenia inducida por la heparina», aseguran los expertos. Sus conclusiones ya se están revisando en países como Alemania o los Países Bajos, donde ha llamado la atención de varias sociedades médicas, que han instado a tomar muy en serio este descubrimiento para conocer más a fondo el síndrome. 

Todo empezó el pasado mes de febrero, cuando en Viena se enfrentaron a una situación completamente inesperada. Una enfermera de 49 años fue trasladada a un centro hospitalario con náuseas, malestar estomacal, bajos niveles de plaquetas y trombosis en las venas del abdomen. Desafortunadamente, la paciente perdió la vida horas después, pero a partir de ahí se empezó a investigar el caso. 

Lo más llamativo es que las plaquetas ayudan a formar coágulos en la sangre, por lo que un nivel muy bajo se asocia normalmente al sangrado, no a la coagulación. Una inusual combinación de factores asociada a la heparina, que entre sus efectos secundarios produce este tipo de situaciones, conocidas como trombocitopenia inducida por heparina (HIT).

La diferencia es que, en el caso de la enfermera fallecida, no había recibido heparina, pero sí la vacuna de AstraZeneca cinco días antes de presentar los primeros síntomas. Ante la posibilidad de tratarse de algún tipo de respuesta inmunitaria, la situación llegó a oídos del investigador Greinacher, que inmediatamente empezaron a estudiar el caso, mientras una ola de suspensión de la administración de la vacuna empezó a extenderse por varios países. Había mucho en juego. 

Un tratamiento que podría salvar vidas

Una vez identificado el problema, lo que interesaba a los expertos es identificar también la posible solución. En este sentido, el investigador catalán Oriol Mitjà compartió en un hilo de Twitter este hallazgo, explicando que este tipo de incidentes tienen lugar en uno de cada un millón de pacientes. 

Antes de nada, hay que prestar mucha atención a los vacunados que presenten dolor de cabeza o síntomas neurológicos, para posteriormente administrarles inmunoglobinas (IVIG) y anticoagulantes no heparínicos. La vacunación puede continuar, concluyó hace unos días el investigador.

Eso sí, en palabras de Greinacher todavía se necesita profundizar más en las reacciones adversas a la vacuna de AstraZeneca, para encontrar la mejor solución. Por ahora, según 'Science', ya hay al menos un caso en el que los médicos aplicaron el tratamiento mencionado más arriba, y consiguieron que el paciente se recuperara.