'Si sigue igual, la segunda ola va a ser un tsunami'

La responsabilidad ciudadana y el sentido común no están dando sus frutos

Holandeses paseando en bici y a pie en un corredor sin mascarilla durante el Coronavirus
Holanda sigue apelando por la responsabilidad social | Agencias

La cifra de contagios acumulados en los Países Bajos ya supera los datos de España, Reino Unido y Francia. El Primer Ministro trata de evitar medidas drásticas, pero la segunda ola de la pandemia se está descontrolando.

Tras varios meses de confiar el transcurso de la pandemia al sentido común de sus ciudadanos, los Países Bajos se ven obligados a tomar nuevas medidas. El objetivo del Gobierno es evitar a cualquier precio un confinamiento, pero la estrategia de cerrar los restaurantes a las 22.00 horas, limitar el aforo a 30 personas en el interior y la libertad de que los que quieran usar las mascarillas lo hagan no parecen estar dando sus frutos.

Holanda es el tercer país más afectado de Europa en esta segunda ola. Las cifras son «muy malas» porque la gente «no se están tomando en serio las reglas básicas», ha asegurado el primer ministro Mark Rutte.  

«La pasada primavera, tuvimos una oleada de pacientes con covid-19. Pero ahora, si esto sigue así, lo que parece que se avecina es un tsunami», ha advertido el presidente de la Federación de Médicos Especialistas, Peter Paul van Benthem.

El país, de 17 millones de habitantes, ha registrado 6.854 positivos en las últimas 24 horas. En los últimos 14 días, acumuló 344.6 casos por cada 100.000 habitantes, superando a España, 308, y solo por detrás de Bélgica, 364, y la República Checa, a la cabeza con 432,7 positivos por cada 100.000 habitantes.

«Los pacientes se enfrentan a no poder someterse a la operación que estaban esperando, morirá más gente, muchos están preocupados por su trabajo y por la soledad… y existe el riesgo de que las operaciones cardíacas y de cáncer también tengan que posponerse», avisó el jefe del Gobierno en rueda de prensa, en un intento de convencer a la población para que respete el distanciamiento social.

Responsabilidad social y sentido común

«Sólo podemos vencer al virus a través de nuestro propio comportamiento, no de las normas», insistió el jefe del Gobierno. Y es que el Ejecutivo holandés ha apelado desde el principio de la pandemia a la inteligencia de sus ciudadanos, la responsabilidad y el sentido común.

En Holanda no hubo cuarentenas claustrofóbicas. Se cerraron los lugares de ocio y reunión social, así como las escuelas, que reabrieron antes de las vacaciones de verano. Pero todo lo demás se dejó en manos de los ciudadanos: desde cuándo y con qué frecuencia salir a la calle a si abrir o cerrar sus negocios, con alguna sugerencia como controlar el aforo.

Durante meses, el Gobierno se ha negado a exigir el uso de la mascarilla en espacios cerrados bajo la creencia de que no ayudaban de forma decisiva a frenar los contagios y que podrían incluso generar una sensación de falsa seguridad que relajaría la distancia social. Hace dos semanas, Rutte y su ministro de Sanidad, Hugo de Jonge, se desdecían e instaban a toda la población a usar mascarillas en espacios cerrados de acceso público, aunque no son obligatorias.

El propio director de la Asociación de Cuidados Intensivos, Diederik Gommers, ha instado al primer ministro a «volver al confinamiento, como una cuestión de urgencia» sanitaria, pero «no a un confinamiento inteligente, sino a un confinamiento total», para evitar que los hospitales se saturen.

«Ésta es exactamente la tendencia que no queríamos ver», ha añadido Rutte. Desde el domingo se suceden las reuniones con el Ejecutivo, y quizás hoy mismo se refuercen las medidas para tratar de frenar esta segunda ola de contagios.


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