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El hallazgo de coronavirus vivo en un lugar que supondría un nuevo riesgo de contagio

Las autoridades chinas confirman el hallazgo de muestras vivas del nuevo coronavirus en un embalaje congelado de bacalao importado

Durante los últimos meses la aparición de rastros de coronavirus en embalajes congelados en China ha abierto el debate sobre una nueva forma de transmisión del coronavirus. Los expertos se preguntaban si el virus podía viajar a bajas temperaturas en este tipo de superficies, aunque las autoridades sanitarias mundiales eran escépticas al respecto.

Ahora la situación podía haber dado un giro ya que China ha hallado por primera vez muestras vivas del nuevo coronavirus en el embalaje de paquetes de bacalao congelado importado en el puerto de Qingdao, escenario del último rebrote en el país.

Según ha confirmado en las últimas horas el Centro de Prevención y Control de Enfermedades de China, es la primera vez que se demuestra fuera de un laboratorio que el nuevo coronavirus puede sobrevivir un largo período en el exterior del empaquetado de productos en condiciones especiales de transporte refrigerado.

El descubrimiento tiene implicaciones importantes porque significaría que el nuevo coronavirus utiliza los productos refrigerados como portadores y que los congelados facilitarían su propagación entre países y a larga distancia.

Las autoridades sanitarias chinas creen además que el coronavirus vivo en la superficies de los productos congelados tiene la capacidad de infectar a quien entre en contacto con ellos sin usar protección. De confirmarse este extremo, supondría un grave riesgo de contagio para los trabajadores del sector. Sin embargo, por ahora no se han detectado contagios del coronavirus a través de la ingesta de alimentos, con lo que el riesgo de infección para el público general es «muy bajo». 

Pistas sobre el origen 

El biólogo chino Yan Zhanqiu, de la Universidad de Wuhan, cree que este descubrimiento «ayuda a avanzar en la investigación sobre la capacidad de supervivencia del virus, sobre su estructura vital y sus orígenes». En su opinión, si la secuencia genética del virus detectado en los embalajes de bacalao coincide con la hallada en humanos, podría implicar que el virus se origine a través de criaturas acuáticas y no murciélagos y pangolines.

Por otro lado, las autoridades sanitarias del país concluyeron que el origen del rebrote en Qingdao se debe a que dos estibadores del puerto contrajeron el virus al entrar en contacto con productos que contenían restos del virus.

Según las investigaciones llevadas a cabo, una mala desinfección del aparato de tomografía axial computarizada (TAC) del hospital donde fueron atendidos esas dos personas contagiadas propició la propagación del virus en el centro con un brote de 13 infectados. La ciudad realizó casi 11 millones de pruebas de diagnóstico a sus habitantes para frenar el rebrote.


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