Tres tipos de mascarilla, de tela, quirúrgica y FFP2, tendidas

El Gobierno eliminará el uso de la mascarilla en España en varios pasos

Se niega a ofrecer fechas concretas y solo habla de situaciones epidemiológicas

Mientras la campaña de vacunación avanza a buen ritmo y con la llegada del verano a la vuelta de la esquina, son muchos los españoles que se muestran impacientes por saber cuando podrán finalmente prescindir de la mascarilla al aire libre.

Aunque se trata de un elemento de protección que está instalado en nuestras vidas desde hace más de un año y se ha convertido en una prenda más de uso diario, lo cierto es que hay muchos ciudadanos que todavía no se han acostumbrado a llevarla.

En cualquier caso, el debate ya está sobre la mesa tanto a nivel político como a nivel social. En nuestro país ya son algunas las comunidades autónomas, como es el caso de Cataluña, que han empezado a valorar una relajación de esta medida que ya ha tomado otros países donde la campaña de vacunación está muy avanzada, como es el caso de Israel, Estados Unidos o Reino Unido.

Sin embargo, el Gobierno de España sigue manteniendo la cautela a la hora de valorar la posibilidad de retirar su obligatoriedad en espacios exteriores y no quieren precipitarse a anunciar unas fechas concretas que puedan crear una falsa ilusión en la población.

La estrategia del Gobierno para prescindir del uso de la mascarilla al aire libre

Este miércoles, la ministra de Sanidad, Carolina Darias, ha ofrecido algunos detalles sobre la estrategia que emplearía el Gobierno para retirar la obligatoriedad de la mascarilla al aire libre.

Según ella misma ha explicado, la relajación de esta medida tendrá que «ir por pasos» y someterse a la evaluación continua por parte de los expertos de las comunidades autónomas, el Ministerio de Sanidad y las sociedades científicas.

Aunque desconocemos a que se refiere exactamente la titular de sanidad con estas palabras, podemos entender que la estrategia de su ministerio será realizar una relajación progresiva teniendo en cuenta siempre la evolución de la situación epidemiológica del país y el proceso de vacunación.

En este sentido, quizás podamos encontrarnos una medida similar a la que ya tuvimos a principios de la desescalada, cuando el uso de mascarilla al aire libre solo era obligatorio si no podíamos mantener la distancia de seguridad.

De ser así, podríamos, por ejemplo, prescindir de este elemento al estar en un parque o un monte con suficiente espacio, pero tendríamos que seguir usándola en los centros urbanos, donde por las aglomeraciones resulta casi imposible mantener una distancia adecuada.

Preguntada en concreto por la posibilidad de que los alumnos puedan estar sin mascarilla al aire libre el próximo curso, Carolina Darias ha insistido en apelar a que se trata de una decisión conjunta que debe ser valorada por el comité.

«Será un tema de valoración por la ponencia de alertas. Una vez visto esto y si así se decide se verá qué se hace en los centros escolares», ha ratificado negándose a dar ninguna fecha concreta, tal y como manifestó Fernando Simón en su última intervención al respecto.

«No es bueno dar fechas, es bueno dar situaciones epidemiológicas. Podemos prever, con los datos que tenemos, cuándo es posible que esa situación se dé. Estamos evolucionando muy bien, con coberturas de vacunación muy buenas. En un mes estaremos en cifras de inmunización que nos ponen en una situación muy favorable para reducir medidas, siempre y cuando se mantengan otras. Lo que tenemos que ser es conscientes de que hay que ir paso a paso», ha detallado el epidemiólogo.

¿Son realmente necesarias las mascarillas al aire libre para contener al virus?

El uso de la mascarilla en espacios cerrados, especialmente en aquellos donde la ventilación es escasa y se tiende a las aglomeraciones de personas, parece incuestionable de momento, ya que son un arma fundamental para luchar contra la propagación del coronavirus.

Sin embargo, su efectividad y necesidad en los espacios al aire libre ha sido incluso cuestionada por muchos científicos reputados.

Si bien es cierto que el consenso general de los países ha sido establecer su uso por precaución, son muchos los estudios que hacen hincapié en la ínfima probabilidad que existe de trasmisión del virus al aire libre.

«Generalmente soy muy radical en la defensa de las normas con un beneficio claro, pero ponerse la mascarilla al aire libre tiene costos importantes y realmente no hay evidencias de sus beneficios» señalaba el experto Marc Lipsitch, director del Centro de Dinámicas de las Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Harvard.