Iglesia de Ulldemolins

Francisco, el cura de 64 que rechazaba la mascarilla y las medidas y ahora tiene Covid

Feligreses y trabajadores ya denunciaron al sacerdote al negarse a llevar la mascarilla durante la misa

Ya lo decían, que el que juega con fuego al final se acaba quemando, y así ha pasado, precisamente nos situamos en la comarca del Bajo segura. El cura de la Diócesis de Orihuela-Alicante y sacerdote Francisco Martínez Noguera permanece aislado en la Casa Sacerdotal de Alicante tras contagiarse de covid-19.

Todo ocurrió cuando este mismo se negaba a utilizar mascarillas desde el comienzo de la propia pandemia. Por su parte, los feligreses ya habían expuesto que sentían extraños ante tan circunstancia y presentaban malestar tanto estos mismos como los propios trabajadores y el resto de cargos eclesiástico que no dejaron de cumplir de manera estricta las normas impuestas por las instituciones sanitarias con el fin de evitar al máximo la trasmisión del virus.

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A pesar de las distintas advertencias por su actitud irresponsable y contraria a la normativa, Francisco Martínez tenía muy claro que no se pondría la mascarilla. Dicho y hecho porque así permaneció durante toda su estancia en la residencia sacerdotal, sin ella. En la residencia también viven alrededor de treinta personas, y se desarrollan con asiduidad reuniones en el Obispado, además de las correspondientes celebraciones de las misas.

En una de las misas del ecónomo, este fue denunciado por varios asistentes. El desencuentro se produjo en la ciudad oriolana en el trascurso de la eucaristía dominical en la parroquia de la Virgen del Camino.

Las autoridades policiales incluso llegaron a personarse

El desencuentro terminó con una llamada a la policía, que momentos después una patrulla se presenció en el lugar de los hechos. Efectivamente no era una exageración por parte de los creyentes, si no que efectivamente el cura estaba oficiando la misa sin el material necesario para salvaguardar la salud de todos, la mascarilla. Los agentes, al percibir esto, se dirigieron al cura para pedirle explicaciones y fueron recibidos con formas altaneras.

Tras esto, los policías se dispusieron a denunciarlo, algo que no fue posible ya que la iglesia se sitúa en el término del municipio de Callosa del Segura, más concretamente en una de las pedanías que comparten ambos municipios, por lo que no pudieron efectuar la sanción correspondiente al no producirse la infracción sanitaria dentro de su demarcación.

Sin poder hacer nada, los policías abandonaron la iglesia dando parte y trasladando lo ocurrido a la Policía Local de Callosa que, sin embargo, no pudo enviar ninguna dotación al encontrarse prestando un servicio urgente.

Con suerte, el cura se libró de la multa económica, pero no podemos decir lo mismo porque de lo que no se ha librado ha sido de la enfermedad.

Pues hace apenas unos días, en la tercera semana de enero contrajo esta enfermedad en el brote que se produjo en el Obispado y la Casa Sacerdotal de la ciudad de Alicante, que llegó a producir hasta una veintena de positivos en coronavirus y que ha infectado, con distintos grados de afección, a unos quince ecónomos, cuatro enfermeros y dos trabajadores.

De todos estos, seis de ellos tuvieron que ser hospitalizados y entre ellos estaría el obispo emérito Rafael Palmero.

Martínez tiene 64 años y no padece ninguna enfermedad conocida que le exima de llevar la mascarilla. Personas cercanas a este tildan su actitud de «prepotente y negacionismo de la pandemia», al mostrar un absoluto rechazo a la hora de cumplir las directrices de las autoridades sanitarias, convirtiéndose en el único cura que no llevaba puesto este accesorio y que cuando sus compañeros le preguntaban, tan solo respondía que no quería ponérsela sin querer entrar en más detalles.

Arrepentido o no, probablemente este cura ahora mismo se piense dos veces si se pone la mascarilla o si vuelve a infringir las normas sanitarias.