La vacuna contra el coronavirus también tendrá fases de suministro

Los expertos plantean un plan para que la vacuna sea proporcionada de forma equitativa

Una muestra de la vacuna contra el coronavirus de la compañía Moderna
Los expertos crean un plan de vacunación | Cedida

Muchos han sido los países que se han apuntado a la carrera para conseguir la primera vacuna contra el Covid-19. Rusia, EE.UU, China, España entre otros aseguran estar en las últimas fases de la investigación y confían en tener la vacuna en escasos meses. Sin embargo, la premura con la que avanza su creación y puesta en marcha mantiene a la población en alerta.

Una vez que se obtenga una vacuna efectiva contra el virus, se plantea la cuestión de quienes deberán ser los primeros en ser vacunados. Por ello, los expertos ya han comenzado a idear un plan para determinar la población que deberá recibir las primeras dosis.

«Cuando se desarrollen vacunas efectivas para la COVID-19, el suministro será inevitablemente escaso» señalaba uno de los autores del artículo publicado en la revista Science. Además, se explica que tanto la OMS como las autoridades de los países y los fabricantes de la vacuna ya están debatiendo «la cuestión de cómo se asignarán esas vacunas en todos los países».

Ezekiel Emanuel, subdirector de Iniciativas Globales y director de Ética Médica y Políticas de Salud en la facultad de Medicina de la Universidad de Pensilvania encargado de dirigir el artículo, opina que «la idea de distribuir las vacunas sobre la base de las poblaciones parece una estrategia equitativa». Emanuel considera que a la hora de administrar las vacunas entre la población se tiene que tener en cuenta «el número de muertes prematuras que evitaría».

Las vacunas todavía no están en el mercado y ya han surgido dos problemas en la política de distribución. Algunos expertos sostienen que el personal sanitario y los mayores de 65 años así como el resto de población con mayor riesgo, deberían ser los primeros en ser vacunados. Sin embargo, la OMS tiene otro criterio pues considera que los países deben recibir las dosis de las vacunas correspondientes a su población.

El plan de vacunación que plantean los expertos

Ante esta problemática, los expertos han considerado oportuno crear un plan que determine la manera en que la vacuna deberá ser administrada. Bajo el nombre de Modelo de Prioridad Equitativo (MPE), se trata de reducir el número de muertes prematuras y las consecuencias irreversibles que el virus puede provocar en algunos pacientes.

Beneficiar a la gente limitando el daño, dar prioridad a las poblaciones con desventajas, y asignar una preocupación moral igualitaria para todos los individuos son los tres factores que los expertos consideran se deben tener en cuenta a la hora de administrar la vacuna contra el Covid-19.

«De estas tres dimensiones la prevención de muertes, especialmente las muertes prematuras, es particularmente urgente» opina Emanuel que sitúa este factor como la primera fase del plan de vacunación. Para calcularla se tendrá en cuenta «los años de vida perdidos» de cada país afectado por la enfermedad.

La segunda fase del plan de vacunación deberá tener en cuenta la mejoría económica de cada país y cómo evita que su población caiga en la pobreza. La tercera fase tendría en cuenta aquellos países que tienen una incidencia de contagio más alta situándolos en una posición primordial frente a los demás.

La OMS tiene su propio plan de vacunación

Al margen de lo que proponen los expertos, la Organización Mundial de la Salud ha puesto sobre la mesa su idea de cómo debe administrarse la vacuna contra el coronavirus.  Su idea es que el 3% de la población sea vacunado para luego, de manera proporcional, se distribuya por los países hasta que el 20% de su población esté vacunada.

El equipo de Ezekiel Emanuel no considera este plan una buena idea, ya que «presupone, erróneamente, que la igualdad requiere el trato idéntico a países situados de manera diferente, más que responder equitativamente a sus necesidades, que son diferentes».

Los expertos tampoco ven con buenos ojos que los países que tengan un mayor número de personal sanitario sean los primeros en recibir las vacunas, así como tener en cuenta la proporción de población mayor de 65 o con enfermedades previas. «Terminaríamos dando un montón de vacunas a los países ricos, lo cual no parece ser la meta de una distribución equitativa» opinan los expertos.


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