Araceli Hidalgo junto a la sanitaria que la ha vacunado contra el Covid

La sencilla razón por la que la campaña de vacunación va tan lenta en España

Las comunidades con un ritmo más alto son las que han invertido en la contratación de personal sanitario y su formación

La campaña de vacunación tenía que ser «el principio del fin» según el ministro de Sanidad, Salvador Illa. Pero tras la euforia inicial ha venido la decepción, y la desesperación por el lento ritmo de la vacunación que lleva a una bajas tasas en la mayoría de comunidades autónomas en España. La razón es más sencilla de lo que parece.

La mayor parte de las regiones no han contratado personal sanitario para asumir el ritmo de vacunación necesario. La campaña ha cogido a los servicios sanitarios bajo mínimos y al límite, lo cual ha impedido una administración más exhaustiva de las dosis.

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La planificación inicial preveía unidades de dos enfermeros o enfermeras, acompañados de forma opcional por un médico para el seguimiento de los casos. Pero muy pocas autonomías han hecho esos contratos. Eso explica que las mejores tasas de vacunación se encuentren en los territorios que han llevado a cabo ese tipo de previsiones.

Un ejemplo: Canarias. Las islas encabezan el ránking de tasa de vacunación, y la explicación es muy sencilla. El gobierno canario ha pagado a los sanitarios para que trabajen en festivo y han estado vacunando hasta en los festivos. La tasa de uso de las vacunas en Canarias es del 52,5%, la mejor de todo el país.

La segunda autonomía con mejor tasa de vacunación es Asturias, que ha puesto el 39,5% de las vacunas de las que dispone. El éxito en este caso se debe al aumento de un 15% de su plantilla médica y la aprobación de 31 millones de euros para el refuerzo de plantillas. La inversión en personal sanitario está vinculado directamente con la eficacia en la vacunación.

Otro caso es el de Galicia, la tercera comunidad con mejores resultados. Allí han ofrecido un plus de 500 euros a las enfermeras que doblan turnos para administrar las dosis. El resultado salta a la vista: en la comunidad han puesto el 24,3% de las vacunas que tiene a disposición, el doble de la media nacional y el tercer mejor registro en todo el país.

Cataluña, Andalucía y Madrid, con problemas

Hay otro factor a tener en cuenta: la previsión del tiempo suficiente para la formación de las plantillas. En muchos casos no hay efectivos suficientes, en otros hay personal pero no ha recibido la formación necesaria. En Cataluña no se han hecho nuevos contratos sino que se han pedido voluntarios. Salut dispone de 500 voluntarios que no han podido empezar sus labores por problemas a la hora de cuadrar los horarios.

Otra comunidad que no ha contratado personal nuevo es Andalucía, donde los problemas de organización también ha impedido disponer de 500 enfermeros voluntarios. En Madrid solo se han desplegado 46 unidades de dos sanitario, 92 personas en total que apenas han podido cubrir el 3,2% de las vacunas disponibles.

En España el ritmo de vacunación es muy dispar, pero la explicación está en la previsión de las plantillas y la inversión en su formación. En líneas generales, el ritmo de vacunación en España es muy lento y a las puertas de la tercera ola, pone en jaque la estrategia de la lucha contra la pandemia en un momento crucial.

Atajo a la contratación de personal sanitario 

Casi todos los territorios en España han optado por un mecanismo alternativo a los contratos para vacunar. La mayoría han prorrogado los contratos médicos Covid que ya tenían para más adelante, con lo que se quitan efectivos de un frente, el hospitalario, para tapar otro, el de las vacunas. Una estrategia arriesgada que explica el fracaso de la vacunación en España.

Los sindicatos médicos y Comisiones Obreras han ofrecido datos que muestran que, por ejemplo, Aragón ha prorrogado contratos Covid hasta abril, y Castilla-La Mancha hasta el 30 de marzo. Baleares, Cantabria o Comunidad Valenciana son otras regiones que han prorrogado los contratos para evitar la nueva contratación de personal para la vacunación.

La promesa de realizar contratos para reforzar las plantillas y cubrir las expectativas de administración de las vacunas ha acabo en una realidad bien diferente, y es que se han hecho muy pocos contratos. Una vez más, la diferencia entre las necesidades y la realidad pone en riesgo la estrategia para combatir el coronavirus y la superación de la pandemia en España.