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Desmontan un bulo sobre el coronavirus que preocupaba a los contagiados

Expertos se llevan las manos a la cabeza después de conocer este dato infundado sobre el Covid-19 que circula por las redes

Desde hace días, se está difundiendo a través de redes sociales un dato supuestamente infundado sobre el coronavirus. Los expertos no dan crédito, por supuesto, lo califican como un bulo y han querido dejar claro con datos y estudios científicos la falsedad de este mensaje.

El mensaje que está circulando en Facebook y que llega sobre todo a España y América Latina es: «¿Se pondría usted una vacuna con una tasa de mortalidad del 33 % para sentirse a salvo de un virus con una tasa de mortalidad del 0,6 %?».

En poco más de una semana, varios mensajes idénticos con esta misma afirmación acumulaban más de 270.000 visualizaciones en esta red social.

Asimismo ha sido un mensaje muy compartido en Twitter. Incluso, en algunos casos, con la imagen de una jeringuilla sobre una mancha de sangre que simula ser el mapa de Europa y junto a comentarios de usuarios que consideran la futura vacunación contra la COVID-19 muy peligrosa. 

El coordinador del Área de Vacunas de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS), José Tuells, ha desmentido rotundamente esta afirmación y ha confirmado que se trata de un bulo. 

Confirman que no existe tasa de mortalidad en las vacunas

El experto, consultado por EFE, explica que no existe tasa de mortalidad en las vacunas y destaca además que, para su fabricación, se someten a muchas medidas de control con exigentes procedimientos de seguridad. 

«Las vacunas son los productos farmacológicos más seguros que existen, no hay un producto con menos efectos secundarios que una vacuna», subraya, para la Agencia EFE, el doctor Jesús Molina Cabrillana, miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene.

El doctor Molina deja claro que «no hay ninguna vacuna que provoque mortalidad, ni con una tasa del 33 % ni con ninguna otra. Una medida farmacológica destinada a prevenir no puede tener más que un mínimo efecto secundario».

De todas formas, como explica el doctor, «cuando se dan esos efectos secundarios, son infinitamente inferiores a los que provoca el virus natural, del orden de 100.000 veces menos».

Además, antes de que una vacuna pueda salir al mercado, esta se somete a la supervisión de organismos nacionales e internacionales y superar controles exigentes.

Por lo tanto, este es el proceso que deben superar las más de 30 vacunas contra la COVID-19 que se están probando en humanos, de las que nueve ya se encuentran en las fases finales, según el registro de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Tal como explicaba a EFE el pasado julio el doctor Amós José García Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV), la preparación de una vacuna es «un proceso extremadamente riguroso y complejo», porque, a diferencia de otros fármacos, su objetivo no es reparar daños, sino prevenirlos.

A pesar de que todavía no se han tomado medidas y este mensaje sigue corriendo y haciendo daño a los técnicos que estudian y luchan por encontrar esta vacuna y salvar vidas, se espera que en las próximas semanas, Facebook y Twitter tome las decisiones pertinentes.


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