Profesional manipulando material sanitario

Por qué la nueva del cepa del coronavirus podría ser una buena noticia

Los virus cambian para hacerse más contagiosos, pero en cada mutación suelen volverse menos peligrosos

No se habla de nada más. La aparición de una nueva cepa del coronavirus que los expertos sospechan que puede ser más contagiosa ha causado una gran preocupación. ¿Provocará nuevas oleadas imparables de contagios? ¿Afectará a las vacunas? ¿Retrasará la llegada de la normalidad? Los expertos dan un motivo para ser optimistas.

«Los virus quieren sobrevivir como el resto de nosotros, y en un momento dado aprenden que es mejor ser contagioso que ser fatal», explica el virólogo François Marquis, que recuerda que «más contagioso no significa necesariamente más peligroso».

Según el experto canadiense, aún no hay suficiente información como para dar conclusiones categóricas, pero «lo que nos dicen es que la gente no parece estar más enferma. Es más fácil contraer el virus, pero no necesariamente estarían más enfermos». Es una buena noticia, sobre todo por lo que respecta a la ocupación de los hospitales. 

Tanto es así que, en su opinión, «paradójicamente podría ser una gran noticia. Esta cepa podría ser más contagiosa, pero mucho menos asesina». Se trata de una característica evolutiva del coronavirus, que en la anterior mutación ya demostró una mayor capacidad de contagio pero una menor letalidad.

Los expertos coinciden en que los virus se adaptan para sobrevivir, y aunque al principio pueden resultar letales, van modificando su comportamiento para propagarse más. Según Marquis, «se necesitarían millones de años para que los humanos hicieran ese mismo tipo de cambio, pero los virus pueden hacerlo en cuestión de meses. Como la gripe».

Otro experto, Jacques Lapierre, comparte la idea de que la mutación del virus puede hacerlo menos letal. Cada vez que hay una mutación, explica, añade características que lo hacen menos peligroso y menos resistente a los anticuerpos, «por lo que tal vez desaparezcan más rápido».

El alcance de la mutación depende de la zona del virus donde se produce. Cuando se produce en la proteína de enganche, como parece ser el caso del coronavirus, el cambio se produce en la capacidad de transmisión, no en la letalidad del virus. «Cuando el pico está más abierto, es más fácil de conectar a la celda», asegura.

No hay datos concluyentes por ahora

La comunidad científica trabaja a toda velocidad para aislar cuanto antes las incógnitas sobre la nueva variante del coronavirus. De ellos dependerá la evolución de la pandemia los próximos meses. Un informe de la agencia de salud pública británica sugiere que podría ser una variante más contagiosa, y eso supondría más contagios, más diagnósticos, más fallecidos.

Pero si no es más contagiosa, o lo es poco, no alteraría la evolución normal de la pandemia ni obligaría a tomar restricciones más duras para frenar la transmisión. Por eso, a pesar de la alarma general, los científicos llaman a la calma.

«Hasta que no tengamos más datos no podemos saber en qué medida va a afectar a la capacidad de infección», dice Juana Díez, directora del laboratorio de virología molecular de la Universitat Pompeu Fabra (UPF). Adolfo García-Sastre, uno de los científicos españoles de mayor prestigio, cree que «si la nueva variante fuera mucho más transmisible, probablemente en este momento ya estaría más extendida».

Más contagiosa, pero, ¿cuánto?

¿Y qué dicen los números? Según el informe de la Agencia de Salud Pública de Londres, la nueva variante del coronavirus eleva la tas de reproducción (el número de infecciones que provoca cada contagiado) en 0,52. Así lo han calculado comparando la evolución de los casos provocados por la nueva cepa y los casos de mutaciones anteriores.

En el caso de la mutación D614G detectada en Italia el 20 de febrero, inicialmente parecía ligeramente más contagiosa, pero tres meses después representaba ya el 90% de todas las muestras del virus secuenciadas en el mundo. La cepa B.1.17 descubierta en Kent, en Reino Unido, el 20 de septiembre, tres meses después solo es mayoritaria en el sureste de Inglaterra.

Si ha causado alarma, es en parte porque también se ha detectado en Islandia, Italia, Dinamarca, Países Bajos, Australia y otros países de Europa. Pero en ninguno de estos países es dominante. Lo cual sugiere que o bien ha llegado recientemente, o no es tan contagiosa como cepas anteriores. 

La variante que más preocupa de esta mutación es la N501Y, que aumenta la capacidad del virus de infectar células humanas. Pero se desconoce el alcance. La Organización Mundial de la Salud (OMS) colabora con la comunidad científica para comprender los cambios genéticos del coronavirus y cómo afectan al desarrollo de la pandemia.