Una pareja tomando una bebida en una terraza con mascarilla

El olor que puede prevenirte de un contagio: si lo notas, huye

Al fumar se generan nubes de aerosoles que pueden llegar a terceras personas, y el humo puede ser un indicador de prevención

Después de varias semanas luchando contra la tercera ola de coronavirus, España entra en una nueva fase con la mirada puesta en la vacunación y la prevención de nuevos casos. En este sentido, los expertos advierten de que la transmisión aún es muy alta, y existen varios escenarios en los que el riesgo de infectarte se dispara.

Ya no hay duda de que en esta tercera ola, la mascarilla se ha convertido en la medida más importante de prevención, y las autoridades y los expertos enfatizan desde hace tiempo la importancia de llevarla bien ajustada para evitar la expulsión de aerosoles.

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La tercera ola ha supuesto un nuevo reto en la evolución de la pandemia en España, con niveles de contagio y fallecidos parecidos a los de la primera oleada. Ante esta situación, la correcta utilización de la mascarilla, junto con la distancia de seguridad y la higiene de manos, se ha convertido en la mejor forma de evitar la propagación del coronavirus

La sociedad española ha demostrado, en general, una gran disciplina en el uso y aplicación de las medidas sanitarias. Pero aún hay una parte importante de contagios que se podrían evitar con una utilización adecuada de las medidas, y en especial de la mascarilla. Esto lleva a unos escenarios concretos donde aumenta el riesgo de la transmisión.

Fumar en la calle aumenta el riesgo

El divulgador científico Luis Quevedo desveló en «La Sexta Noche» las situaciones en las que estamos más expuestos al contagio, y una de ellas tiene que ver con el tabaco. Según explicó, al fumar creamos nubes de aerosoles que contagian a terceras personas, así que su consejo es huir de los lugares donde notemos el humo del tabaco: «Si lo hueles, te puede estar llegando el aerosol».

Según las estadísticas, un cuarto de la población española fuma. Aunque hubo dudas al principios, los científicos concluyeron finalmente que fumar dispara el riesgo de contagio hacia los demás, por el contacto de la colilla con los dedos y la boca, que luego puede transmitirse a otros objetos. La confirmación de la transmisión aérea del virus añade otro elemento de riesgo al acto de fumar, por la expulsión de gotitas al exhalar el humo de la boca.

La mascarilla en las terrazas

Otro de los principales escenarios de contagio son las terrazas de los bares y restaurantes: quitarse la mascarilla para comer o beber supone uno de los principales riesgos de infección en nuestra vida cotidiana. Según el investigador, Luis Quevedo, el peligro empieza desde el momento en que tocamos la carta con las manos, ya que puede ser que alguien contagiado la haya tocado antes que tú. Su consejo es evitar las cartas y buscar alternativas como los códigos QR o pedir al camarero que te diga lo que tienen.

En las terrazas se dan otras situaciones que de forma espontánea te exponen al contagio, como el simple gesto de bajar la mascarilla para hablar con alguien. Según Quevedo, si el de enfrente habla más alto de lo normal y los dos no lleváis mascarilla, existe un mayor riesgo de contagio: su consejo en este caso es quitarnos la mascarilla solo para comer y beber.

También al hacer deporte

El experto también señala la importancia de llevar mascarilla al hacer deporte. Aunque pueda resultar incómodo, correr con mascarilla o hacer actividad física con ella puede marcar la diferencia entre contagiarte o no. Su recomendación es que si vas a salir a correr con gente no conviviente o si tienes vas a hacer ejercicio por la ciudad, te pongas la mascarilla. Por ahora, llevar la mascarilla puesta mientras haces ejercicio no es obligatorio, sino opcional.

Higiene de manos al manipular comida

Una de las incógnitas sobre el coronavirus sigue siendo su capacidad de supervivencia en determinadas superficies. Las evidencias científicas cada vez dan menos importancia al contacto con superficies como causa de los contagios, y ponen más el acento en la transmisión aérea. Luis Quevedo reconoce que no hace falta seguir desinfectando la comida nada más comprarla, pero sí recomienda limpiarse las manos a la hora de manipularla. Esto ayuda a prevenir contagios en el caso de compartir cualquier plato con terceras personas.