Vicente Larraga, investigador del CSIC

Un experto del CSIC da la fecha clave para España: 'otoño'

Si tiene una opinión más optimista sobre la vuelta a la normalidad

Hace más de un año que el mundo convive con la pandemia provocada por el SARS-CoV-2. Tras detectarse los primeros casos en la ciudad china de Wuhan, rápidamente se expandió por todo el mundo y al inicio de la primavera de 2020 más de medio planeta estaba confinado. 

Doce meses después, la situación es muy diferente según donde nos encontremos. Mientras que en el lugar donde teóricamente se inició la pandemia han conseguido controlarla y han vuelto a una cierta normalidad, en Europa o Estados Unidos todavía vivimos inmersos en un mar de restricciones. 

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Es por eso que cada vez que un experto se pronuncia sobre el futuro de la pandemia se le escuché atentamente. Uno de los últimos en pronunciarse ha sido Vicente Larraga, investigador del Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CIB-CSIC). Y su vaticinio sobre cuando acabará la pandemia no es nada halagüeño. El científico español calcula que tendremos que convivir con el coronavirus  «al menos durante dos o tres años». 

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Aunque es cierto que a su vez ha dado un halo de esperanza para nuestro país. Y es que cree que la normalidad volverá a España en «otoño». «Lo lógico es que la pandemia disminuya mucho a partir de este verano y que en España esté prácticamente terminada a finales de 2021», explicaba en una entrevista con el CSIC».

Larraga explicaba que aunque ahora «estamos teniendo algunos problemas con la vacunación» debería poderse conseguir «ir más deprisa». A medida que vayan aumentando las personas inmunizadas, él afirma que será en otoño cuando haya suficientes personas protegidas y que «el virus a la fuerza irá decayendo». No cree que las nuevas cepas puedan cambiar nada, ya que esto «ha sucedido en todas las epidemias a lo largo de la historia, ¿por qué va a ser distinto ahora?», comenta en una entrevista con el CSIC.

España debe tener su propia vacuna

Para acabar con la pandemia a nivel mundial ha insistido en la necesidad de «seguir fabricando vacunas». Además cree que tiene que ser prioritario que España tenga las suyas propias. «Esto va para largo y no podemos depender del exterior porque los intereses de otros no coinciden con los nuestros». Por ese motivo pide una «reindustrialización» pero que se base «en la innovación», y esta solo se consigue «con investigación». Y pedía invertir más en ciencia y no tanto en los sectores económicos actuales: «No tengo manía a los bares, pero ya toca cambiar el modelo». 

Larraga forma parte de uno de los equipos del CSIC que está desarrollando una vacuna contra el SARS-CoV-2. Estima que deberían tenerla lista para finales de año. «Teóricamente, estamos terminando la fase preclínica de ensayos con animales. Digo teóricamente porqué cuando trabajas en una vacuna nunca sabes cómo va a ser el paso siguiente». Será en primavera cuando pidan el permiso para el siguiente paso, las pruebas en humanos. 

La novedad que aporta su vacuna respecto a las otras

A diferencia de otras vacunas, la suya se basa en una molécula sintética.  En ella han puesto todas las señales para que el gen de la proteína S del virus (la punta de la corona que le permite engancharse a las células) se integre, se produzca, sea reconocida como foránea por el sistema inmune y se genere la protección.

Esto les permite no tener que «hacer ningún ensayo en macacos». Evitan así un paso pero también tiene otras «ventaja adicional». Explica que «si las vacunas actuales dejaran de funcionar con cepas más resistentes, podríamos hacer una nueva en tres semanas». Todo gracias a que solo deben tomar la secuencia genética de la nueva cepa y crear un gen que actúe contra ella. «Al ser una vacuna sintética, es más flexible y se puede adaptar fácilmente», añade y afirma que «su otro punto fuerte es la temperatura». 

Vicente Larraga no tiene dudas de que una vacuna española «llegará al mercado». Es más se muestra optimista: «Incluso creo que 2 o 3 podrán salir al mercado, ojalá alguna sea la nuestra o la de mis colegas del CSIC. Creo que nosotros ofrecemos algo diferente. Si presentamos una buena vacuna que cubra un nuevo nicho le resultará interesante a alguna de las grandes farmacéuticas».