El recurrente error con la mascarilla que multiplica el riesgo de contagios

El experto en aerosoles José Luis Jiménez advierte del peligro que supone quitarse la mascarilla para hablar o gritar

Imagen general del público asistente a un acto durante la pandemia con sus mascarillas y distancia de seguridad
Los expertos recuerdan que no basta con llevar mascarilla; hay que llevarla bien | Àngel Ullate

Después de muchas dudas y un complejo debate, las autoridades llegaron a un amplio consenso sobre la utilidad de la mascarilla como método de protección frente al coronavirus. Las evidencias científicas dicen que esta prenda puede evitar hasta un 80% de los contagios, pero también que no llevarla bien es lo mismo que no llevarla.

Y aunque los gobiernos de medio mundo han acabado imponiendo el uso obligatorio de la mascarilla, los expertos llevan meses advirtiendo que no basta con llevarla, sino que hay que tener en cuenta algunas recomendaciones para que verdaderamente cumpla su función.

Uno de los expertos que más sabe de este tema es José Luis Jiménez, profesor en la Universidad de Colorado y autor de uno de los estudios más influyentes en el controvertido tema de la transmisión aérea del virus y los aerosoles. Jiménez lleva tiempo presentando evidencias de la existencia de este tipo de transmisión, a través de pequeñas gotitas suspendidas en el aire, que la Organización Mundial de la Salud (OMS) se resistía a aceptar hasta hace poco.

Finalmente, la máxima autoridad sanitaria en el mundo acabó aceptando la existencia de esta forma de transmisión del coronavirus, que pone el acento en evitar los espacios cerrados y mantener una correcta ventilación de los mismos como medidas de prevención. 

Según esta teoría, el coronavirus no solo se transmite a través de las gotas más grandes que emite una persona contagiada al hablar, toser o estornudar, sino también a través de unas gotas muy pequeñas llamadas aerosoles que quedan suspendidas en el aire durante horas y que pueden moverse más allá de un metro y medio.

Jiménez lo explica de forma entendedora: «La idea más sencilla es pensar que todo el mundo está expulsando humo. Al estar en un sitio cerrado el humo se va acumulando, sobre todo si no hay una ventilación adecuada, y los que están en ese recinto pueden respirar ese humo y acabar contagiándose».

Seis recomendaciones

Por eso, entre las muchas precauciones que se deben tomar en espacios cerrados, existe un error que comete mucha gente y que según el profesor multiplica la posibilidad de contagio. Se trata de un simple gesto con la mascarilla que hacen muchas personas a lo largo del día, y es quitársela para hablar o gritar.

La mascarilla provoca que muchas veces no se entienda lo que decimos, y la reacción instintiva es quitársela para decir algo, o gritar, y volverla a poner. Según Jiménez, «al hablar y sobre todo al gritar salen entre 10 y 50 veces más partículas potencialmente infecciosas», y por eso advierte de que este simple gesto es un «desastre».

Este experto ofrece seis medidas para evitar el contagio: respetar la distancia de seguridad, no estar mucho tiempo en un espacio cerrado, evitar estar con mucha gente, ventilar bien las habitaciones, llevar la mascarilla bien ajustada, y evitar cantar y gritar. También pide a las autoridades controlar los aforos en interiores, ya que es donde se producen la mayoría de los contagios. Según los datos que ofrece el rastreo de contactos, es veinte veces más probable contagiarse en el interior que al aire libre.


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