Un experimento causará el coronavirus a personas sanas

Reino Unido está a punto de lanzar un ensayo clínico que aceleraría el proceso de creación de la vacuna contra el virus

Fotografia de las camas de un hospital
Un experimento causará el coronavirus a personas sanas | Àngel Ullate

Según anunció el periódico británico 'Financial Times' hace unos días, Reino Unido está a punto de lanzar un programa de infecciones experimentales con el coronavirus SARS-Cov-2 en voluntarios sanos, tras ser vacunados con alguno de los prototipos actualmente en estudio.

Sin embargo, el ensayo clínico todavía tiene que ser aprobado por la agencia reguladora de medicamentos y productos para la salud del país para poder llevarse a cabo. 

Este se llevaría a cabo con el objetivo de avanzar de una forma más rápida en la evaluación de las vacunas contra el coronavirus. Pero se trata de un salto conceptual que plantea numerosos dilemas éticos que son muy complicados de resolver. 

Personas que están completamente sanas y que no han pasado el Covid-19 serían infectadas a propósito para posteriormente probar la vacuna. Esto supondría que estas personas puedan infectar a terceros si no estuvieran confinadas en algún hospital o recinto aislado durante un tiempo determinado. 

A pesar de que pueda ser un gran dilema contagiar a individuos sanos, la elección de participar en el ensayo clínico es totalmente libre y ya son varias las personas que se han ofrecido para ello. 

En principio, no existe ninguna legislación que impida que alguien acepte conscientemente un tratamiento que puede ser peligroso o mortal, a no ser que derive en un problema a terceros y se convierta en un posible delito contra la salud pública. 

El gran dilema

No obstante, sigue siendo un gran dilema moral infectar a una persona completamente sana con el riesgo de que muera. La visión utilitarista diría que es aceptable poner en riesgo a un número reducido de gente si con ello logramos avanzar más rápido en el desarrollo de vacunas y salvar a muchos más individuos. 

En cambio, la humanista nos recordaría el primer principio de bioética de no hacer el mal e infectar conscientemente a alguien con un virus potencialmente mortal que estaría poniendo en riesgo su vida y, por lo tanto, no sería aceptable que murieran algunas personas para salvar a otras. 

Los defensores de la primera vía apuntan que la fase III de un ensayo clínico de vacunas también tiene riesgos implícitamente y los aceptamos sin rechistar. Son miles de personas las que deciden vacunarse libremente y eso conlleva un riesgo en el que también puede haber víctimas mortales, sobre todo si la vacuna no es eficaz. 

Por lo tanto, para ellos la diferencia estaría entre «matar» o «dejar morir», es decir, entre un acto consciente, deliberado, y un acto inconsciente, indirecto. 

Es precisamente por esta razón que ellos aprueban este ensayo clínico experimental con voluntarios sanos, porque ellos son conscientes de los riesgos que corren pero han sido libres de elegir participar a pesar de que tanto ellos como los expertos sepan que existe alguna posibilidad de que fallezcan. 


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