Mujer en invierno usando una mascarilla en la calle en la ciudad

Las 55 secuelas que puedes arrastrar durante meses si has tenido coronavirus

8 de cada 10 pacientes con Covid grave sufren al menos un síntoma entre 14 días hasta 16 semanas después de la infección

Se llama «Covid persistente» y sigue siendo el gran enigma de la pandemia. Concentrados en controlar las sucesivas olas de coronavirus, los médicos se muestran también preocupados por las secuelas que arrastran los pacientes durante mucho tiempo después. Una recopilación de investigaciones muestra 55 efectos persistentes después de haber padecido la enfermedad.

Según los últimos datos, 8 de cada 10 pacientes presentan al menos un síntoma persistente después de haber tenido Covid grave. Estos efectos se pueden alargar desde los 14 días hasta las 16 semanas después de la infección.

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El estudio, una suma de 19.000 investigaciones sobre esta cuestión, revela 55 secuelas del Covid a largo plazo. Los datos recogidos sobre un total de 47.910 personas entre 17 y 87 años añaden información de mucha utilidad para los médicos a la hora de enfrentarse a los efectos del Covid-19, aún muy desconocidos.

Un estudio en Wuhan publicado en The Lancet ya había revelado que el 76% de los pacientes ingresados en el hospital tuvieron al menos un síntoma hasta 6 meses después. Un fenómeno que, además, afecta más a las mujeres. Entre los más frecuentes estaban fatiga, debilidad muscular y dificultades para dormir, además de ansiedad o depresión.

Por otro lado, los coronavirus SARS y el MERS también provocaron en los pacientes secuelas coincidentes con las del Covid-19. Entre ellas están los trastornos pulmonares meses después de la infección, y la disfunción respiratoria que, en el 28% de los enfermos, persistía hasta dos años después. Esos coronavirus de la misma familia que el Covid también dejaban secuelas psicológicas como depresión, ansiedad y estrés postraumático. El 33% de los contagiados de MERS sufrieron fibrosis pulmonar, además de estrés y ansiedad a largo plazo.

Secuelas más frecuentes

La suma de estudios da como resultado una lista con 55 efectos persistentes de Covid, entre los cuales hay 6 más frecuentes: fatiga (58%), dolor de cabeza (44%), trastorno por déficit de atención (27%), caída del cabello (25%), disnea (24%) o anosmia (24%). Además, otros síntomas persistentes frecuentes son:

  • Afecciones pulmonares: tos, opresión torácica, disminución de la capacidad de difusión pulmonar, apnea del sueño, fibrosis pulmonar.
  • Secuelas cardiovasculares: arritmias y miocarditis.
  • Efectos neurológicos y psiquiátricos: pérdida de memoria, depresión, ansiedad, trastornos del sueño.

El estudio señala también que el 34% de los pacientes mostraron anomalías en la radiografía del tórax, y muchos de ellos tenían marcadores sanguíneos elevados que se podrían usar como pronóstico de la enfermedad. Además, el 25% de los pacientes sufrió caída del cabello. De hecho, el efluvio telógeno se ha comprobado como una secuela de coronavirus frecuente que dura aproximadamente tres meses y puede causar angustia emocional y desencadenar enfermedades neurológicas.

Problemas neurológicos

Otro de los trastornos frecuentes asociado con el coronavirus es la pérdida del gusto y olfato, que ya es reconocido como síntoma previo de la infección. La mayoría de los contagiados se recuperan en un máximo de cuatro semanas, pero en el 20% de los casos se alarga hasta los 4 meses.

La vía de entrada del coronavirus en el sistema nervioso causa, también, una serie de secuelas neurológicas que preocupan especialmente. Entre ellas están las que surgen por la inflamación e hipercoagulación que se produce en el desarrollo de la enfermedad, pero también las discapacidades neurocognitivas que provocan dificultad para leer o para hablar, por ejemplo. Los problemas neuropsiquiátricos están considerados como factor de alto riesgo de mortalidad por Covid-19, pero también pueden ser una de las consecuencias de la enfermedad.

Se necesitan más estudios

Hasta ahora no existe un diagnóstico claro de Covid-19 y persistente y sigue habiendo muchas dudas en torno a esas secuelas. Las autoridades sanitarias intentan conocer cuáles son esos síntomas, quién tiene más posibilidades de padecerlos y cómo se puede avanzar en los tratamientos para curarlos o acortar su duración. Pero para ello hacen falta más estudios.

Por ejemplo, aún no se sabe si las secuelas psicológicas son provocadas directamente por el Covid-19 o si son la consecuencia del estrés causado por la pandemia o por la intubación y los tratamientos. Los expertos señalan la urgencia de disponer cuanto antes de medidas preventivas, técnicas de rehabilitación y estrategias de manejo clínico para abordar los efectos a largo plazo.

Además piden equipos multidisciplinares con perspectivas completas del paciente para atender los efectos del Covid-19 a largo plazo, con seguimiento de la duración y el tratamiento de cada síntoma, y realizar un monitoreo para establecer si estas consecuencias complican patologías previas o son una continuación del propio Covid-19, con capacidad de desencadenar otras enfermedades en el futuro.