Calle vacía durante el toque de queda por el coronavirus

'España va rumbo a un nuevo confinamiento domiciliario'

La presión hospitalaria crece en todo el territorio y sitúa la preocupación de la pandemia al alza

Previa a las festividades navideñas diferentes expertos habían advertido ante la inminente catástrofe que podía suponer continuar con una serie de medidas poco restrictivas. A pesar del plan de vacunación que se lleva a cabo actualmente, las cifras son preocupantes con más de dos millones de personas infectadas y cincuenta mil fallecidos por el virus, 

La curva cada vez se inclina de forma más pronunciada, con 30.579 casos el lunes anterior a los 61.422 de este. Todo ello condicionado por las dificultades comunicativas del temporal y un muestreo menor al que corresponde la normalidad. Este mismo suceso se aplica a los ingresos hospitalarios, que a pesar de las dificultades de movilidad sufridas por la mayoría de ambulancias, se cifra en 1.800 nuevos ingresos.

Por situar esta cifra, el lunes pasado fue de 1.380, fecha que contaba con un festivo previo y en una fecha señalada como normal. El verdadero problema se encuentra en los hospitales, donde la cifra de ingresados ha subido de 13.358 a 16.792, un incremento del 24,77% en siete días. Con respecto al lunes pasado hay 319 camas más ocupadas en las UCIs.

Lo aprendido de la segunda ola

España logró salir de la segunda ola provocada por la pandemia con las Unidades de Cuidados Intensivos afectadas, ampliándolas como buenamente se pudo, y el resto de entornos sanitarios vieron limitados su capacidad para dar cabida a los enfermos afectados por el Covid. Este proceso no solamente se debe cuantificar en el impacto sobre los enfermos del virus, si no debe llegar al alcance de como afecta a otras patologías. 

La valoración que se hace sobre la cuantía de ocupación en las UCIs considera que a partir del 35% se aplica un colapso, ya que requiere un sobresfuerzo sanitario que ha de ser temporal y no debe prolongarse. El número de demarcaciones territoriales que se encuentran dentro de este umbral son las siguientes: La Rioja, Valencia, Cataluña. Baleares y Madrid. 

Para sopesar estos datos con perspectiva debemos puntualizar que la altura de la pandemia a la que nos encontramos es el inicio. Y que las consecuencias de Nochevieja o la noche de Reyes, aún no se pueden barajar con seguridad. A estos condicionantes hay que sumarle las vinculadas con el temporal.

Hasta el momento una subida de casos como la que se experimenta en la actualidad ha implicado un aumento equivalente en los ingresos a los pocos días. Datos que se presentan como insostenibles en materia de presión hospitalaria, pero inevitables por las situaciones vividas hasta la fecha. 

Desde el equipo de gobierno se ha descartado por completo la posibilidad de realizar un confinamiento domiciliario, lo cierto es siendo realistas los números sugieren todo lo contrario. Además de las cinco comunidades citadas, la posibilidad de que la adopción de medidas sea necesaria en el resto, también se plantea en el horizonte, sobre todo en Aragón, Castilla-La Mancha, Castilla y León o Melilla, donde ya se cuentan los 400 casos por 100.000 habitantes.

Al borde del abismo

SI bien la situación puede ser más complicada en unos territorios que en otros, lo cierto es que la incidencia a 14 días ha aumentado en todos los territorios de España. En medio de una situación climática que dificulta la movilidad y puede propiciar un efecto domino durante las próximas horas.

Fernando Simón ha insistido en que la variante de cepas no tiene una relevancia como tal, aunque en el resto de países de la Unión Europea sí se han visto las consecuencias. Por parte del Ministerio de Sanidad se cuentan 406.091 dosis administradas de la vacuna Pfizer. Datos que son optimistas ya ayudan a la prevención, pero únicamente suponen un 1% de la población total de este país.