Un joven poniéndose una mascarilla

El error al ponernos la mascarilla que puede hacer que nos proteja un 50% menos

Es una práctica muy común y que deberíamos evitar

Ha pasado ya más de un año desde el inicio de la pandemia, pero la realidad es que buena parte de la población sigue sin cumplir escrupulosamente todas las medidas de seguridad. Hay quien todavía se niega a ponerse la mascarilla en lugares públicos, que muchas veces no respeta la distancia de seguridad o que pone pegas cuando le piden lavarse las manos con gel hidroalcohólico. 

Pero aunque la mayoría si tenemos asumido que el uso de las mascarillas es obligatorio por qué es la mejor manera de contagiarnos y evitar contagiar a otros, eso no significa que siempre consigamos ese objetivo. Y es que no sirve de nada llevar mascarilla si no está homologada o si, aunque lo esté, no nos la ponemos bien. 

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Precisamente, este último detalle es algo que mucha gente no tiene en cuenta, pese a que realmente sería muy fácil evitar. Muchos comenten un mismo error a la hora de ponerse la mascarilla que puede hacer que el llevar mascarilla no sirva para nada. 

Es muy habitual la imagen de una persona que al colocarse la mascarilla cruza las gomas de sujeción, en forma de X, antes de colocársela en las orejas. Se suele hacer sobre todo cuando utilizamos mascarillas quirúrgicas. 

Esta manera de colocarlas se ha extendido quizá, no tanto por el hecho de que sean más cómodas, si no por qué nos crea la falsa sensación de que las tenemos más sujeta a nuestra cara. Pero la realidad, es que puede que lo que estemos consiguiendo es disminuir su capacidad de protección. 

Y es que aunque pueda parecer que colocándonosla así tenemos la tela más próxima a nuestra nariz y boca, las zonas que queremos proteger especialmente para que no nos entre el virus, esto provoca el efecto inverso. Lo que conseguimos al ponernos así la mascarilla es que se cree una arruga y que acabé habiendo un hueco en los laterales. 

Esto provoca que realmente la mascarilla no esté bien ajustada y que por tanto pueda salir mucho aire sin filtrar. Algunos expertos confirman que solo con que esta apertura sea de un 2% ya permite que pueda salir un 50% más de aire sin filtrar, con el riesgo de contagiar a los demás que ello conlleva. 

Existe además una manera de ponernos bien la mascarilla, si sentimos que está nos queda un poco grande, sin que deje de estar ajustada. Lo único que hay que hacer es hacer algo más cortas las gomas realizando unos nudos en los extremos de las mismas que permite que la mascarilla se quede perfectamente adherida a la boca y la nariz sin dejar huecos. 

Da igual el tipo de mascarilla que llevemos

Como decimos, un buen ajuste de la mascarilla es imprescindible para evitar provocar contagios que son totalmente evitables. Y es tan importante o más que la capacidad de filtración que pueda tener una mascarilla. Así lo explicaba el profesor español de química de la Universidad de Colorado, José Luis Jiménez en sus redes sociales: «Dijimos que para filtrar aerosoles, necesitamos CALIDAD del filtro y AJUSTE de la mascarilla a la cara. Porque si hay huecos entre cara y mascarilla, al aire le es mas fácil ir por ellos. Un hueco del 2% del área de la mascarilla deja pasar el 50% del aire sin filtrar!!». 

No solo eso, Jiménez dejaba claro que el problema que provoca un mal ajuste de una mascarilla puede aparecer con cualquier tipo. «Si no ajusta bien, da igual que sea N95 / FFP2», y es por eso que aconsejaba que compremos «una mascarilla que le ajuste muy bien, y la aguante el tiempo que la tenga que llevar. Y que sea de buena calidad, tela de tres capas, o N95/FFP2».