Una jeringuilla con una hipotética vacuna contra el Covid-19

El error que puede cometer España y que retrasará la llegada de la normalidad

La llegada de la vacuna no supone el fin de la pandemia

La inminente llegada a Europa de la vacuna contra el Covid-19 ha llevado a varios gobiernos a pedir un esfuerzo más a sus ciudadanos. El motivo es que la evolución de la pandemia en las próximas semanas será fundamental para poder poner fecha a la esperada vuelta a la normalidad.

«Todo lo que sean restricciones ahora, harán que la normalidad llegue antes. La manera de conseguir esta inmunidad de grupo del 70 por ciento va a ser solo a través de la vacunación», explica el presidente de la Sociedad Española de Inmunología, Marcos López Hoyos.

«Si en los próximos tres o cuatro días no hay un cambio de tendencia estamos en la tercera ola. Hay que esperar a esta semana, que yo creo que va a ser crítica», sentencia María del Mar Tomás, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica, SEIMC. «La tercera ola puede ser incluso peor que ninguna ola que hayamos vivido, aunque conozcamos más la infección. No hay ninguna técnica de detección que pueda evitar el incremento de casos, lo único son las restricciones», añade.

El comportamiento de los ciudadanos durante las próximas semanas va a tener un gran impacto en lo que se refiere a la vuelta a la normalidad. Así lo explicaba esta semana la investigadora principal de la vacuna de Oxford en una entrevista en la ‘BBC’, Sarah Gilbert.

Problemas importantes

Esta experta detalló algunos de los principales problemas para la campaña de vacunación que podría traer consigo un repunte importante del número de casos. Las entregas de las vacunas se verían afectadas y el personal encargado de administrarlas podría enfermar.

Además, una alta tasa de transmisión afectaría a si la gente podría acudir o no a los puntos de vacunación establecidos.

Está claro que para inmunizar a la población tienen que funcionar todos los pilares fundamentales sobre los que se apoya este proceso: suministros, pacientes y vacunadores. 

El ministro de Sanidad español, Salvador Illa, aventuró el pasado domingo que a finales del verano que viene el 70 por ciento de la población ya habrá sido vacunada.

Para poder cumplir con ello habría que vacunar a aproximadamente 125.000 personas al día antes del otoño, lo que supone un gran reto para el que se necesitarán todos los profesionales posibles.

En caso de que el número de contagios se disparase, los sanitarios se enfrentarían a un doble problema. Por un lado la transmisión aumentaría también entre los profesionales, así que disminuiría el número de vacunadores disponible.

En segundo lugar, si el número de pacientes con Covid-19 aumentase habría que destinar recursos para tratarlos y dejarían de aplicarse en la inmunización.

«Si no se controla la incidencia de pacientes que motiva ingresos sanitarios, los recursos que se deben dedicar a vacunar a la población van a tener que estar ocupados en tratar a los pacientes que se infectan. Podemos tener la vacuna, pero complicar la logística por eso. Es muy importante que la gente sea consciente de ese aspecto colateral», afirma el inmunólogo Marcos López Hoyos. 

«Si ya el personal sanitario es escaso, imagínate si no cubrimos las posibles vacunaciones. Si aumenta la presión asistencial en los hospitales pues claro que no va a haber sanitarios para poder llevar a cabo las campañas. Hay que evitar por todos los medios la saturación de los hospitales y la presión asistencial», apunta desde SEIMC la doctora Tomás.

Además, hay que tener en cuenta que si la transmisión se descontrola, será más difícil poder garantizar con seguridad que los ciudadanos puedan acudir a los puntos de vacunación establecidos.

Teniendo en cuenta la gran cantidad de población a la que hay que vacunar e inmunizar en el menor tiempo posible, esta cuestión no es algo trivial.

Confiar es la clave

Otro punto fundamental para los sanitarios es la confianza en el proceso de vacunación. Ésta es voluntaria, así que hay que evitar situaciones que puedan generar confusión y puedan desincentivar la participación ciudadana.

«Hay que tener cuidado, si estás en medio de las vacunaciones y te infectas podemos pensar que la vacuna no está siendo efectiva y eso no es cierto. La cuestión es que estamos en plena infección y no ha dado tiempo a que la vacuna haga su efecto», explica el presidente de la Sociedad Española de Inmunología.

No hay que olvidar tampoco que cuando llegue la vacuna la pandemia no se podrá dar por concluida. Y es que para ello es necesario que haya unos niveles de inmunidad global muy elevados, algo que según los expertos no se conseguirá por lo menos hasta el próximo año.