Una jeringuilla con una hipotética vacuna contra el Covid-19

Descubren el síntoma común que actúa como escudo contra el Covid-19

El estudio revela que la enfermedad tiene una duración menor en pacientes que lo padecen

Un estudio realizado por científicos del hospital de la Vall d'Hebron, en Barcelona, ha puesto en relieve que la presencia de la cefalea, o dolor de cabeza, en pacientes con Covid-19 pronostica una mejor evolución de la enfermedad. El estudio, publicado en la revista 'Cephalalgia', concluye que los pacientes con Covid-19 que sufren dolor de cabeza tienen una semana menos la enfermedad que los que no lo padecen. 

La explicación se encontraría cerca de las fosas nasales por donde entra el virus habitualmente, ya que la neuroinflamación de esta zona evitaría una inflamación más general del sistema, y por consiguiente la famosa tormenta de citocinas que suele ser la culpable de los casos más graves de Covid-19 y los que terminan en la muerte. 

En el estudio han participado los Servicios de Neurología e Inmunología del Hospital Universitario Vall d'Hebron y los grupos de investigación en Cefalea y Dolor Neurológico y en Inmunología Diagnóstica del mismo centro (VHIR).

La intención de los científicos era estudiar algunos síntomas del Covid-19 de los que todavía no se ha hecho una gran investigación a pesar de que están muy relacionados con la enfermedad, como el dolor de cabeza o la pérdida de olfato y de gusto.

En este caso, el estudio analizó los síntomas y la evolución de 130 pacientes con Covid que llegaron a las Urgencias del hospital durante tres semanas entre marzo y abril, las peores de la primera ola. Todos estos pacientes tuvieron que ser atendidos por un neurólogo debido a la reorganización del personal del centro, lo que permitió estudiar los síntomas y la evolución de la enfermedad desde otra perspectiva a la habitual. 

La doctora Patricia Pozo Rosich, jefa del grupo de Cefalea y Dolor Neurológico del VHIR, explica que «el hecho de que los pacientes fueran visitados por médicos de distintas especialidades permitió realizar estudios desde diferentes puntos de vista, que aportan información relacionada con síntomas que no son solo respiratorios».

El dolor de cabeza podría indicar una mejor evolución del Covid

Así, un 75% de los 130 pacientes, 97 en total, presentaban dolor de cabeza, mientras que solo un 20% tenían historial clínico de migrañas previas a la enfermedad. En la mayoría de estos casos se trataba de cefaleas leves o moderadas, pero un 25% de los casos, especialmente mujeres y personas jóvenes, se asimilaba más a una migraña. El 21% de los pacientes describió que el dolor de cabeza apareció antes que el resto de síntomas de Covid-19.

El estudio determinó que los pacientes con Covid-19 que llegaron con dolor de cabeza pasaron la enfermedad en una media de 24 días, mientras que el resto de pacientes pasan la enfermedad con una media de 31 días, una semana más. La doctora Pozo concluye que «la presencia de cefalea es un buen pronóstico de la Covid-19 y podría servir para predecir su evolución». 

Además, el estudio observó que los pacientes con dolor de cabeza también eran más propensos a sufrir anosmia y ageusia, es decir, la pérdida de olfato y del gusto que se ha convertido en uno de los síntomas más comunes de la enfermedad. 

A pesar de estas conclusiones, el estudio no puede considerarse determinante porque no pudo realizarse con pacientes con distinta gravedad, ya que los más graves estaban ingresados en la UCI y no se les pudo preguntar acerca de sus síntomas y su evolución; y los más leves no pisaban el hospital. 

Aun así, la doctora considera que el estudio permite darle más importancia a la cefalea como síntoma de Covid-19, ya que puede servir como indicativo de cómo evolucionará la enfermedad o sobre si se necesitará un tratamiento u otro en función de su gravedad.

Cafalea persistente incluso después de pasar la enfermedad

Otra de las conclusiones a las que llega el estudio es que, de la misma forma que la presencia de cefalea puede indicar una menor gravedad de la enfermedad, en el 40% de los casos ese dolor de cabeza persiste en el tiempo incluso después de superar el Covid, hasta meses después. 

Seis semanas después de llegar a Urgencias, se hizo un seguimiento de 100 de los pacientes que participaron en la primera fase del estudio. De ellos, 74 presentaron cefalea a su llegada, y un 38% de ellos, 28 en total, respondieron que seguían sufriendo cefaleas con poca respuesta a los tratamientos, aunque en la mayoría de casos era el único síntoma que les quedaba. 

La pregunta que se hicieron los investigadores tras estas conclusiones es qué permitía que los pacientes con dolor de cabeza pasasen antes la enfermedad, y de forma más leve, y presentaron algunas hipótesis al respecto. 

Los expertos creen que la cefalea provocada por el Covid-19 es muy similar a la migraña, ya que produce una fuerte inflamación en el sistema trigeminovascular, que es lo que provoca el dolor.

Esa inflamación, cercana a las fosas nasales, sería un sistema inicial de defensa contra el virus, según la doctora Pozo, que cree que si el organismo genera esa respuesta más local, al inicio de la infección, evita una inflamación sistémica del resto del organismo, lo que acaba provocando casos de Covid-19 grave con tormenta de citocinas, que puede provocar la muerte debido a una exageración del sistema inmunitario en su lucha contra el patógeno. 

En ese sentido, se estudiaron los niveles de la molécula IL-6 en el organismo, una molécula muy implicada en esa tormenta de citocinas. Curiosamente, los pacientes con cefalea tenían niveles de IL-6 más bajos y más estables a lo largo de toda su enfermedad, lo que se traduce en una sintomatología más leve y una mejor evolución de la enfermedad.

El estudio sugiere, entonces, que la cefalea y la anosmia, la pérdida del olfato, podrían estar relacionadas, ya que ambos se producen cerca de la vía de entrada del virus a nuestro sistema. Una pronta reacción al virus en forma de síntomas en esa zona, como la pérdida de olfato y el dolor de cabeza, actúa como barrera para evitar que la enfermedad tenga una evolución más grave.