El caso del fallecimiento de Félix Merchán ha dado la vuelta al mundo.

El dato que Madrid no dice y que obliga a un confinamiento urgente

Las UCI están desbordadas por el aumento de los ingresos y con mucho personal sanitario especializado en intensivos aún de vacaciones

«Ya no podemos derivar enfermos, todas las UCI de Madrid están a rebosar y no hay posibilidad de trasladarlos a centros privados». Es el angustiante llamamiento Miguel Sánchez, jefe de la UCI del Hospital Clínico de Madrid, que advierte de la dificultad que están teniendo para ingresar pacientes graves de Covid-19 en plena segunda oleada en España.

La Comunidad de Madrid se encuentra de nuevo en el epicentro de la pandemia debido al alarmante incremento de los contagios, aunque por ahora se niega a aplicar el estado de alarma y ha anunciado que recurrirá a los confinamientos selectivos.

Sin embargo, la situación es mucho más grave de lo que cuentan a tenor de las declaraciones de este jefe de intensivos que en marzo creó un grupo de Whatsapp con otros jefes de UCI de Madrid para coordinar el envío de enfermos. Ahora, dice, la situación es mucho peor porque conviven unidades Covid y no Covid con mucho personal sanitario aún de vacaciones.

Según cuenta, en primavera muchos pacientes no iban al médico porque tenían miedo y se redujeron los accidentes debido al confinamiento. Ahora los ingresos por Covid se juntan con pacientes con otras patologías y agrava la situación: «Madrid cuenta con 925 puestos para enfermos críticos pero solo contamos con 500 camas disponibles».

La situación en la comunidad ha cambiado rápidamente porque muchos pacientes han entrado con pronósticos más graves. «A finales de julio podíamos manejar la situación sin necesidad de intubarlos, pero ahora de los 370 enfermos ingresados por Covid 280 están con ventilación mecánica». La única buena noticia, dice, es que tardan menos tiempo en dar altas.

Fallaron los cálculos

Su única esperanza es que el personal especializado en intensivos vuelva de vacaciones y se puedan reforzar los servicios para pacientes críticos. Hasta que eso no suceda, el sistema sanitario madrileño estará como ahora, al borde del colapso. La cosa se complica porque no se pueden derivar los pacientes a la privada como se hizo en marzo y abril.

También reconoce que contratar nuevo personal médico es difícil porque se necesita una formación específica para abrir más plazas y vigilar a los enfermos 24 horas. En su opinión, está claro que los cálculos han fallado: «Se pensó que no nos veríamos en esta situación hasta octubre y ha ocurrido a finales de julio».

Este profesional considera que fue una decisión correcta permitir que el personal sanitario tuviera vacaciones para recargar fuerzas después de unos meses tan duros. Y también reconoce que no era fácil contratar más personal para intensivos, ya que no hay personal con esta formación en paro a los que se pueda rescatar.

En su opinión, una buena solución habría sido reciclar y entrenar a médicos con especialidades similares como anestesistas, urgenciólogos o enfermeras de quirófanos. Pero ahora ya es tarde y las UCI de Madrid se preparan para la avalancha de ingresos que pueden acontecer las próximas semanas a tenor de la evolución de la pandemia.


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